La ministra de Defensa pide disculpas y revela que el CNI alertó a Interior, mientras Marlaska niega la existencia de informes formales sobre la crisis fronteriza
La ministra de Defensa, Margarita Robles, comparecerá en el Congreso para explicar la gestión de la crisis migratoria en Ceuta, donde 80.000 personas cruzaron la frontera española en mayo de 2021. Robles ha reconocido que el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) alertó previamente al Ministerio del Interior sobre el riesgo, un extremo que el titular de esta cartera, Fernando Grande-Marlaska, niega al argumentar que solo hubo un «aviso», no un informe formal.
La discrepancia entre ambos ministros ha desatado una crisis interna en el Gobierno, que hasta ahora había evitado asumir responsabilidades por la respuesta tardía. Robles, quien pidió disculpas en el Congreso, resumió la situación con una frase que Moncloa no había pronunciado: «Llegamos demasiado tarde». Su intervención ha sido interpretada como una crítica velada a la versión oficial, que atribuye el colapso fronterizo a un contexto internacional imprevisible.
El enfrentamiento entre Robles y Marlaska trasciende una mera diferencia de criterio. La ministra de Defensa ha puesto en evidencia que el Ejecutivo tenía información previa, lo que podría implicar responsabilidades políticas de mayor alcance. Mientras, el Ministerio del Interior insiste en que el CNI no elaboró un informe escrito, sino una comunicación verbal, una distinción que el Gobierno utiliza para restar gravedad al asunto.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, comparecerá el próximo 27 de agosto ante el Congreso para abordar la crisis, 27 días después de que estallara. Hasta ahora, Moncloa ha evitado pronunciarse sobre qué sabía el Ejecutivo durante los días críticos, cuando Sánchez se encontraba de vacaciones en La Mareta (Lanzarote). La ausencia de una explicación clara ha alimentado las críticas de la oposición, que exige transparencia sobre la cadena de decisiones.
La polémica refleja una tensión recurrente en el Gobierno: la dificultad para reconocer errores en un Ejecutivo construido en torno a la supervivencia política de su líder. Robles, al pedir disculpas públicamente, ha roto con la disciplina presidencial, un gesto que podría tener consecuencias en su futuro político. Mientras, Marlaska mantiene su postura, defendiendo que la gestión se ajustó a los protocolos vigentes.
Fuente: La Razón







