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El calor mató a 227 personas en la Comunidad Valenciana en agosto

Castellón registra la tasa más alta por habitante: 65 muertes con solo 600.000 vecinos, superando a Valencia

·1 de septiembre de 2026·4 min de lectura

Castellón registra la tasa más alta por habitante: 65 muertes con solo 600.000 vecinos, superando a Valencia

La Comunidad Valenciana registró 227 muertes atribuibles a las altas temperaturas durante el pasado mes de agosto, según las estimaciones del Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo). Esto supuso una media de más de siete fallecimientos diarios en la región, con un impacto desigual entre las provincias.

Alicante concentró la cifra más elevada, con 100 fallecimientos, lo que representa casi la mitad del total autonómico (el 44 %). Le siguen Castellón, con 65 muertes, y Valencia, con 60. El dato más llamativo reside en la proporción: Castellón, con poco más de 600.000 habitantes, supera en cinco muertes a Valencia, cuya población multiplica por varias veces la de la provincia castellonense. Esto sitúa a Castellón como la zona con mayor impacto relativo del calor en la Comunidad.

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El balance valenciano se enmarca en un agosto especialmente duro en toda España. MoMo estima un total de 2.149 muertes atribuibles al calor en el conjunto del país, 35 menos que en agosto de 2025, cuando se registraron 2.184. Pese al ligero descenso interanual, el dato de 2026 es el segundo más alto desde que el sistema comenzó a operar en 2015, solo superado por el registro del mismo mes del año anterior.

Por comunidades autónomas, Cataluña lidera el ranking con 1.164 muertes estimadas, seguida a distancia por la Comunidad Valenciana. Andalucía ocupa el tercer puesto con 138 fallecimientos, mientras que Castilla y León suma 97 y Canarias, 80. El resto de territorios presentan cifras inferiores: Galicia (70), País Vasco (66), Aragón (64), Castilla-La Mancha (56), Madrid (53), Navarra (45), Cantabria (32), Murcia y Asturias (19 cada una), Extremadura (10), La Rioja (5), Baleares (2) y Melilla (1). Ceuta no registró fallecimientos atribuibles a esta causa según las estimaciones de MoMo.

Castellón: el caso más extremo por la combinación de calor nocturno y humedad

El caso de Castellón destaca no solo por su alta tasa de mortalidad relativa, sino por las condiciones climáticas que agravaron el impacto. Las denominadas noches tropicales, con temperaturas elevadas durante la madrugada, impidieron que el organismo se recuperara del estrés térmico acumulado durante el día. En la fachada mediterránea, la elevada temperatura del mar contribuyó a mantener un ambiente cálido y húmedo, lo que redujo la capacidad del cuerpo para disipar el calor. La humedad, además, disminuye la eficacia de la sudoración como mecanismo de termorregulación.

Los registros provisionales de MoMo durante la última semana de agosto situaban en 125 las muertes atribuibles al calor en Castellón desde el inicio de 2026. No obstante, esta cifra está sujeta a revisión a medida que se incorporen nuevos datos, lo que podría ajustar el balance definitivo.

El segundo agosto más letal en España desde 2015

El dato de 2026 confirma una tendencia preocupante: los veranos en España son cada vez más mortíferos por el calor extremo. Aunque el número de fallecimientos en agosto de este año (2.149) es ligeramente inferior al de 2025 (2.184), ambos superan con creces los registros de años anteriores. MoMo, el sistema dependiente del Instituto de Salud Carlos III y el Ministerio de Sanidad, mide el exceso de mortalidad asociado a temperaturas anormalmente altas, comparando las defunciones observadas con las esperadas en condiciones climáticas normales.

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La metodología de MoMo se basa en modelos estadísticos que relacionan la mortalidad diaria con variables climáticas como la temperatura máxima, mínima y la humedad. Estos modelos permiten estimar el número de muertes que pueden atribuirse directamente al calor, excluyendo otras causas. El sistema, en funcionamiento desde 2015, ha permitido documentar el aumento progresivo de la mortalidad asociada a olas de calor, especialmente en las regiones del sur y este peninsular, así como en las islas.

La vulnerabilidad de las zonas costeras y el envejecimiento poblacional

Las provincias con mayor impacto, como Castellón o Alicante, comparten características que explican su alta mortalidad por calor. Ambas son zonas costeras con una población envejecida, un factor de riesgo clave. Los mayores de 65 años, especialmente aquellos con enfermedades crónicas, son más vulnerables a los efectos del calor extremo. Además, la alta densidad turística en estas áreas durante el verano puede incrementar la exposición de personas no adaptadas a las temperaturas locales.

En el caso concreto de la Comunidad Valenciana, la combinación de un clima mediterráneo con veranos largos y secos, junto a una orografía que en algunas zonas limita la ventilación, agrava el efecto de las olas de calor. Las noches tórridas, como las registradas en Castellón, son especialmente peligrosas porque impiden la recuperación fisiológica, aumentando el riesgo de golpes de calor y otras complicaciones.

El Plan Nacional de Acción ante las Olas de Calor, activado cada verano por el Gobierno, incluye medidas como alertas tempranas, recomendaciones sanitarias y protocolos de actuación para servicios sociales y sanitarios. Sin embargo, la persistencia de cifras elevadas de mortalidad sugiere que estas medidas, aunque necesarias, pueden ser insuficientes para proteger a los grupos más vulnerables.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha advertido en múltiples ocasiones sobre el aumento de la mortalidad relacionada con el calor en Europa, vinculado al cambio climático. España, como uno de los países más afectados por este fenómeno en el continente, ha visto cómo las olas de calor se han vuelto más frecuentes, intensas y prolongadas en las últimas décadas. Este patrón se espera que continúe en el futuro, lo que subraya la necesidad de adaptar las políticas de salud pública a un escenario climático en transformación.

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Fuente: El Debate

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