La mayoría de los migrantes eran jóvenes marroquíes organizados por redes sociales, y las fuerzas de seguridad marroquíes habrían relajado el control, según el análisis de El Español.
Más de 60.000 inmigrantes irregulares asaltaron Ceuta durante la Fiesta del Trono, pero hasta el momento no hay indicios ni pruebas de que las mafias de inmigración ilegal impulsaran la avalancha, como sostienen España y Marruecos, según un análisis publicado por El Español.
El presidente Pedro Sánchez y el Gobierno de Marruecos, a través de su embajadora en Madrid, Karima Benyaich, culpan exclusivamente a las mafias de tráfico de personas. Benyaich, muy cercana al rey Mohamed VI, defendió en su discurso en la Embajada que la respuesta debe centrarse en combatir las mafias mediante cooperación policial y judicial bilateral, tesis que el Gobierno español ha asumido íntegramente.
Sin embargo, el modus operandi de estas redes en Marruecos, el control de seguridad habitual reforzado por la presencia del rey y las autoridades a pocos kilómetros, y los testimonios de los jóvenes que entraron en Ceuta y Melilla llevan a desestimar esa tesis. La mayoría de los migrantes eran jóvenes marroquíes, no subsaharianos, a diferencia de la crisis de mayo de 2021.
La externalización de fronteras de la UE ha desplazado a las mafias subsaharianas hacia Mauritania y el Sahel, desde donde salen embarcaciones a Canarias. En la actualidad, la principal mafia que permite salir a los marroquíes son los propios gendarmes reales implicados en el tráfico de personas, que cobran por facilitar el paso al mar o a la frontera. Numerosos jóvenes declararon que fueron animados a cruzar por las autoridades marroquíes.
Fuente: El Español







