El presidente ruso Vladimir Putin ha fijado como objetivo hacerse con el Donbás para 2027, mientras Ucrania se prepara para el invierno más oscuro
Ucrania, mediante la Operación Vivaldi, ha recuperado más de 100 kilómetros cuadrados en Donetsk desde mayo.
La última gran matanza tuvo lugar en Zaporiyia, donde un bombardeo ruso mató a 23 personas, cuatro de ellas menores.
Un documento del Kremlin, interceptado por Ucrania, describe una campaña que emplearía hasta 1.000 misiles, drones y bombas contra la red eléctrica.
Moscú busca eliminar casi 15 gigavatios de capacidad de generación, la misma que Ucrania tenía a finales del verano. Los objetivos prioritarios son Kiev, Járkov y Odesa, con planes para recortar el suministro eléctrico en esas ciudades en un 90 % y atacar los puentes del Dniéper. Rusia ha incorporado a su campaña los ataques contra los puentes que conectan las dos orillas de Kiev sobre el río Dniéper.






