El historiador del Memorial de las Víctimas del Terrorismo atribuye la derrota de la banda a la presión policial y judicial, la colaboración de Francia y el rechazo social
Las claves
- Raúl López Romo es historiador y responsable de Educación del Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo en Vitoria.
- La derrota de ETA se debió a la presión policial y judicial, la colaboración de Francia y el rechazo social tras el asesinato de Miguel Ángel Blanco.
- En 2010 ETA contaba con apenas una veintena de miembros en libertad.
- El gran acierto ha sido poner a las víctimas en el centro del relato.
- Quedan pendientes tareas en educación y justicia, sobre todo la difusión de materiales didácticos a todas las aulas.
Este martes se cumplen 15 años desde que ETA comunicó, el 20 de octubre de 2011, el cese definitivo de su actividad armada, poniendo fin a décadas de terror que dejaron más de 850 asesinados y forzaron la marcha de cerca de 200.000 vascos.
El historiador Raúl López Romo, responsable de Educación del Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo en Vitoria, analizó los factores que permitieron la derrota de la banda.
Según López Romo, la derrota de ETA se debió a un declive progresivo impulsado por la presión policial y judicial, la colaboración internacional de Francia y el creciente rechazo social, que alcanzó su punto de inflexión tras el asesinato de Miguel Ángel Blanco. Añade que los terroristas «empezaron voluntariamente a matar, pero terminaron involuntariamente por esa presión combinada» y que la ilegalización de sus brazos políticos selló su fin.
En 2010, a ETA apenas le quedaban una veintena de miembros en libertad, mientras la inmensa mayoría de sus integrantes ya se encontraba en prisión. El historiador destaca que el gran acierto del proceso ha sido «poner a las víctimas en el centro del relato» y afirma que «no hemos perdido la batalla del relato con ETA».
Aun así, reconoce que quedan pendientes tareas en educación y justicia, sobre todo la difusión de los materiales didácticos que se están elaborando para que lleguen a todas las aulas.
López Romo calificó de «muy, muy preocupante» la reciente detención en Irún de dos personas acusadas de terrorismo, a quienes se les encontró información sobre fuerzas de seguridad y una conexión irlandesa con disidentes del IRA. Advirtió de que «los logros de la democracia son frágiles, y hay que renovar el esfuerzo periódicamente» para evitar que el odio vuelva a alimentar la violencia.
El historiador advirtió que si no se desactiva y deslegitima el caldo de cultivo del odio, «puede que nos llevemos algún susto, como el de este fin de semana». Vinculó este riesgo al auge de los extremismos y la polarización, señalando que «se empieza por cosas pequeñas, se empieza por deshumanizar al otro, por no encontrar puentes».
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