Durante la segunda sesión del Debate de Política General criticó que la gente normal no pueda vivir dignamente y lo atribuyó al fracaso de la presidenta del Govern, Marga Prohens
Las claves
- En la segunda sesión del Debate de Política General rechazó la solución del Govern de construir más viviendas para los de siempre.
- Apesteguia afirma que hay más de 100.000 viviendas vacías y más de 100.000 segundas residencias en Baleares.
- Señala que jóvenes pagan 600 euros por una habitación y que en muchos pueblos no hay carteles de «se alquila».
- Critica a Prohens por modificar la ley y permitir a fondos de inversión comprar viviendas de precio protegido.
- MÉS ha presentado una proposición de ley para garantizar el uso residencial del suelo y evitar la especulación.
Lluís Apesteguia, portavoz de MÉS per Mallorca en el Parlament, hizo balance de los tres años y medio de la legislatura.
Rechazó la solución del Govern de construir más viviendas, describiéndola como «para los de siempre» y comparándola con «apagar un incendio con gasolina».
Señaló que el problema habitacional es de uso, pues según él «sobran casas que no son para vivir» y que «no son para la gente de aquí». Indicó que existen más de 100.000 viviendas vacías y más de 100.000 segundas residencias en las islas. Añadió que jóvenes pagan 600 euros por una habitación y que en varios pueblos ya no aparecen carteles de «se alquila» porque los alquileres son por semanas y en inglés.
Criticó a la presidenta Prohens por defender que la vivienda sea «para la gente de aquí» mientras, hace seis meses, modificó la ley para que fondos de inversión pudieran adquirir viviendas de precio protegido. MÉS presentó una proposición de ley para modificar la normativa urbanística balear y garantizar el uso residencial del suelo, con el objetivo de impedir la especulación. Apesteguia pidió que se expulse la especulación inmobiliaria, describiéndola como la única que debe ser desterrada del país.
En materia de energía, MÉS propuso una enmienda al Régimen Especial para fijar un precio máximo a la gasolina que no supere en más de un 5 % el precio de la Península. Reclamó un salario mínimo isleño, argumentando que el actual permite sobrevivir en Cáceres pero no en Santanyí.
Propuso que el Gobierno de España negocie con la UE un IVA del 15 % general y del 5 % reducido para el archipiélago balear. Sobre el turismo, presentó un plan a diez años para reducir la llegada a 13 millones de visitantes, según los propios informes del Govern. Solicitó un aumento del Impuesto de Turismo Sostenible que permita destinar 120 millones de euros anuales al fomento de otros sectores económicos.
Criticó al PSIB por aprobar la regulación aeroportuaria que prevé más crecimiento del aeropuerto de Palma, en contra de la necesidad de cogestión de puertos y aeropuertos. Propuso elevar la bonificación para actividades agrícolas, ganaderas, industriales y pesqueras del 10 % al 50 % sobre los rendimientos de la venta de productos baleares. Solicitó una deducción adicional de 20 puntos en el impuesto de sociedades para inversiones en producciones cinematográficas, series, teatros y editorial, hasta 25 puntos si la actividad es en catalán.
Finalmente, pidió al Govern un plan de garantía del conocimiento del catalán en las empresas, con una hora diaria de estudio compensada económicamente.
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