El canciller cubano Bruno Rodríguez interrumpió la intervención del embajador estadounidense Mike Waltz mientras este describía los lujos de la cúpula cubana
Las claves
- Varios cubanos abandonaron sus asientos y se acercaron a la tribuna.
- La delegación cubana golpeó sus mesas.
- Rodríguez citó el artículo 71 del reglamento para pedir la palabra.
- Rahman pidió a las delegaciones que dejaran terminar al orador antes de reclamar el derecho.
El presidente de la Asamblea General de la ONU, Khalilur Rahman, suspendió este martes brevemente el debate sobre el embargo estadounidense a Cuba en la sede de Naciones Unidas.
Waltz gritó «¡Retrocedan!» a los representantes cubanos, acusándolos de intentar intimidarlo. Varios miembros de la delegación cubana abandonaron sus asientos y se acercaron a la tribuna para exigir que se le retirara la palabra.
La delegación cubana respondió golpeando sus mesas en señal de protesta. Rodríguez solicitó la palabra citando el artículo 71 del reglamento de la Asamblea General, que permite interrumpir a un orador por orden.
Rahman intervino para solicitar a las delegaciones que dejaran terminar a quien estuviera hablando antes de reclamar ese derecho. Waltz leyó el artículo en voz alta y replicó: «La realidad es que no le gusta el fondo de lo que está escuchando».
Ante la imposibilidad de continuar el debate con normalidad, Rahman suspendió la sesión y pidió a los delegados regresar a sus asientos. Posteriormente concedió la palabra al canciller cubano, quien acusó a Waltz de mentir y ofender la dignidad del pueblo cubano.
Waltz mostró una serie de fotografías que ilustraban el contraste entre las condiciones de la población cubana y los lujos de la familia Castro y del mandatario Miguel Díaz-Canel. Afirmó que millones de cubanos han arriesgado sus vidas escapando, mientras los nietos de Castro disfrutan de vacaciones europeas y yates de lujo.
Waltz argumentó que EE. UU. no mantiene un bloqueo, pues las empresas estadounidenses exportaron mercancías por más de 876 millones de dólares a Cuba en los primeros ocho meses de 2026. De ese total, 230 millones de dólares correspondieron a combustible destinado a negocios privados cubanos.
Waltz pidió a los países miembros votar en contra de la resolución presentada por Cuba en la sesión de la ONU los días 27 y 28 de octubre.
Rodríguez volvió a interrumpir y calificó a Waltz de «mentiroso», acusándolo de ofender la dignidad del Gobierno cubano. Waltz había acusado a Fidel Castro de confiscar bienes de generaciones de cubanos y de enviar a «miles de homosexuales, cristianos, afrocubanos y otros» a campos de concentración.
Durante la discusión, Waltz replicó a Rodríguez diciendo: «Esto no es su dictadura comunista. No puede silenciarme». Añadió también: «¡Retroceda! ¡Retroceda, embajador! ¡Apártese! Esto no es La Habana» mientras el canciller se acercaba al podio.
Rodríguez sostuvo que los lujos mostrados pertenecen a los descendientes de quienes confiscaron la propiedad y los negocios de cubanos.
Waltz declaró que «no hay nada de malo con estos lujos a menos que su familia haya pasado casi siete décadas negando esas mismas oportunidades».
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