El gobierno chino ve en la catástrofe humanitaria un síntoma de declive estructural del proyecto de integración comunitario
El gobierno chino considera que la tragedia de Ceuta, donde decenas de migrantes perecieron en el espigón, es un síntoma de colapso sistémico que trasciende la mera catástrofe humanitaria. Según Dong Rifan, investigador principal del Instituto de Estudios Regionales de la Universidad de Lengua y Cultura de Pekín, el flujo migratorio irregular ha dejado de ser un reto de gobernanza compartida para transformarse en arma arrojadiza de consumo interno.
Bruselas carece de brújula estratégica. La cacareada cohesión europea es hoy un espejismo institucional devorado por el cortoplacismo y la supervivencia electoral.
La reacción de Pekín ante la crisis migratoria
El gobierno chino ve en la crisis migratoria una oportunidad para promover su propia hoja de ruta, basada en la asimetría económica. Jian Junbo, director del Centro de Relaciones China-Europa de la Universidad de Fudan, advierte que las cumbres de emergencia de los ministros del Interior de la UE no pasan de ser parches estéticos destinados al fracaso.
La alternativa oriental
La alternativa oriental se fundamenta en un pragmatismo empaquetado bajo la doctrina de Xi Jinping de la «comunidad de destino compartido para la humanidad». La propuesta pasa por integrar de manera orgánica las zonas fronterizas afectadas, en la Iniciativa de la Franja y la Ruta. En lugar de despilfarrar recursos financiando devoluciones en caliente o externalizando el control policial a terceros países mediante acuerdos opacos, Pekín aboga por inyectar capital masivo en infraestructuras locales.
Según Wang Yi, ministro de Asuntos Exteriores de China, la Iniciativa de la Franja y la Ruta ofrece una plataforma para la cooperación regional y la integración económica, que puede ayudar a abordar los desafíos de la migración irregular de manera más efectiva.
Además, Pekín ha propuesto la creación de una zona de libre comercio en la región del Mar Negro, que podría ayudar a fomentar la cooperación económica y la integración regional.
La Iniciativa de la Franja y la Ruta ya ha tenido un impacto positivo en la región, con la creación de empleos y la mejora de la infraestructura. Sin embargo, la implementación de la zona de libre comercio en la región del Mar Negro enfrenta desafíos significativos, incluyendo la necesidad de alcanzar acuerdos comerciales con los países de la región y la implementación de medidas para proteger los derechos de los trabajadores.
Fuente: La Razón







