Teherán exige el fin de la guerra y la venta de petróleo para reabrir la vía por la que transitaba el 20% del crudo mundial
El plazo de 60 días acordado entre Irán y Estados Unidos para negociar un acuerdo definitivo expiró este lunes sin avances: el estrecho de Ormuz permanece bloqueado, las hostilidades militares continúan y ambas partes mantienen posturas irreconciliables. El memorando de entendimiento firmado el 17 de junio, que prometía el fin de las hostilidades y la reapertura del paso marítimo, fue dado por «nulo» por Washington y Teherán semanas antes de su vencimiento.
El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Ismail Bagaei, declaró que el plazo era irrelevante debido a las violaciones de EEUU. Irán exige el cumplimiento íntegro del memorando —que incluía el levantamiento del bloqueo a sus puertos y la reanudación de la venta de petróleo— para reabrir Ormuz, por donde circulaba el 20% del crudo mundial antes del conflicto. Teherán alega que el artículo 5 del acuerdo le otorgaba control sobre el estrecho, requiriendo su permiso para el tránsito de buques.
Estados Unidos, por su parte, respondió con ataques militares en julio y la reimposición de sanciones económicas. El presidente Donald Trump dio por terminado el acuerdo marco el 8 de julio porque Irán es basura, según dijo en la cumbre de la OTAN, acusando a Teherán de incumplir sus compromisos. Aunque Trump anunció el 9 de agosto un giro hacia la presión económica —tras 12 días de bombardeos—, las sanciones ya existentes no han logrado doblegar a Irán, que mantiene el bloqueo como medida de presión.
El memorando, de 14 puntos, establecía un marco para negociar el programa nuclear iraní y el levantamiento total de sanciones. Sin embargo, los choques militares se reanudaron tras su firma, y el estrecho sigue cerrado desde entonces. La guerra, iniciada el 28 de febrero, cumple casi seis meses sin perspectivas de solución, mientras el precio del petróleo se mantiene elevado por la interrupción del suministro.
Teherán condiciona la reapertura de Ormuz a tres demandas: el fin de la guerra, el levantamiento del bloqueo naval y la autorización para vender petróleo en mercados internacionales. Washington, en cambio, apuesta por debilitar económicamente a Irán para forzar su regreso a la mesa de negociación, aunque las políticas de «máxima presión» aplicadas durante los dos mandatos de Trump no han logrado este objetivo.
Fuente: La Razón







