El Govern de Illa retoma la actividad con dos conflictos enquistados: 25 paros educativos en un año y 400.000 usuarios afectados por averías ferroviarias
El Govern de la Generalitat de Catalunya, liderado por el presidente Salvador Illa, reanuda hoy su actividad tras el parón veraniego con dos crisis de gestión como prioridades: una huelga de docentes convocada para el 8 de septiembre y el colapso de la red de Rodales, que acumula retrasos, averías y protestas de 400.000 usuarios diarios. Ambos conflictos amenazan con empañar el inicio del tercer año de mandato, marcado por la aprobación de los presupuestos de 2026 y la proximidad de las elecciones municipales de mayo de 2027.
La huelga educativa, convocada por sindicatos del sector, llega tras un curso escolar con 25 paros y en un contexto de malestar por los resultados de las pruebas PISA. La conselleria de Educación ha anunciado medidas como más aulas de acogida, pero los sindicatos las consideran insuficientes. Illa ha ordenado a su equipo insistir en las mejoras laborales pactadas para los profesores, aunque reconoce el desgaste de las familias y el cansancio interno en los sindicatos, que celebran elecciones internas en marzo. El conflicto, calificado como «heredado» por el Govern, se suma a la crisis de Rodales, agravada por el accidente de Gelida y un socavón en Montcada i Reixac durante el verano.
La consellera de Territorio, Sílvia Paneque, retomará esta semana las explicaciones sobre los fallos en la red ferroviaria, que incluyen retrasos crónicos y falta de información a los usuarios. El Govern asume la gestión de la línea R1 del Maresme en los próximos meses, lo que añade presión para resolver los problemas antes de las municipales. Mientras, el presidente Illa mira de reojo la situación nacional, especialmente la crisis en Ceuta y los procesos judiciales contra Pedro Sánchez, aunque su prioridad es evitar que los conflictos catalanes desestabilicen su mandato.
El Ejecutivo catalán busca un arranque de curso «sosegado», con anuncios como el premio Ramon Margalef de Ecología, pero la agenda política está condicionada por la amnistía para Carles Puigdemont y la negociación del nuevo modelo de financiación autonómica. Illa confía en que el PSC repita como fuerza más votada en 2027, aunque la relación con ERC y los Comuns será clave para mantener la estabilidad. Las generales, aún sin fecha, se perfilan como un escenario de alta tensión, donde los socialistas catalanes juegan su influencia en el Gobierno central.
Fuente: El Periódico







