La crisis energética en Rusia se agrava tras los ataques a refinerías, con casi un tercio de ellas fuera de servicio y el gobierno tomando medidas de emergencia
La crisis energética en Rusia se agrava por días, con casi un tercio de las refinerías del país fuera de servicio. El gobierno ha prohibido la exportación de diésel y ha aumentado las importaciones de gasolina, incluso de países como la India, lo que ha generado un giro inesperado en la dinámica del mercado.
La situación ha provocado un descontento creciente entre la población, que se refleja en las redes sociales y en las calles. Los taxistas trabajan con menos frecuencia y cancelan los trayectos largos, mientras que las ventas de bicicletas se han disparado un 131% en junio respecto al mes anterior.
El alcalde de una ciudad siberiana ha instalado baños portátiles en las filas de gasolineras porque la gente pasa la noche dentro del coche esperando. En la ciudad costera de Anapa, junto al mar Negro, han desplegado cosacos para mantener el orden. En Irkutsk y en Transbaikalia se ha declarado el estado de alerta reforzada.
El impacto político de la crisis
La crisis energética en Rusia también tiene un impacto político significativo. La confianza en el presidente Putin ha caído a su nivel más bajo desde el inicio de la guerra, con un 73% de aprobación según la encuestadora estatal VCIOM. La Fundación FOM sitúa la aprobación en el 69%, y la norteamericana Gallup apunta que los rusos se muestran más pesimistas sobre su economía que en cualquier momento de los últimos 20 años.
El gobierno insiste en que la escasez se debe a ‘compras por pánico y especuladores’, pero muchos expertos creen que la verdadera causa es la intensificación de los ataques con drones ucranianos contra las refinerías rusas. Desde hace meses, Ucrania ha aumentado sus ataques con drones contra las refinerías rusas, lo que ha provocado la paralización de casi un tercio de las refinerías del país.
La situación ha llevado a la implementación de medidas de emergencia, como la prohibición de la exportación de diésel y la importación de gasolina de países como la India. Sin embargo, la crisis energética en Rusia sigue siendo un tema delicado y complejo, y es probable que continúe afectando a la economía y la política del país en los próximos meses.
Fuente: La Razón (Internacional)
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