MarÍa Jesús Montero compatibiliza su liderazgo regional con la portavocía adjunta en el Senado y mantiene a alcaldes en la ejecutiva
El PSOE andaluz afronta la recta final hacia las elecciones generales de marzo de 2026 con una dirección regional debilitada, cuyos principales cargos compatibilizan sus responsabilidades en el partido con puestos institucionales locales, según fuentes internas citadas por El Mundo. La situación se agrava tras los peores resultados históricos del partido en las autonómicas de mayo, que dejaron al PSOE sin capacidad para liderar la oposición al gobierno de Juanma Moreno (PP) y con una ejecutiva regional sin dedicación exclusiva.
MarÍa Jesús Montero, secretaria general del PSOE andaluz y vicesecretaria federal del partido, asumirá en septiembre la portavocía adjunta del Senado, un cargo que la obligará a ausentarse frecuentemente de Andalucía. Montero, que hasta ahora compatibilizaba su liderazgo regional con su puesto como ministra de Hacienda en el Gobierno central, no ha renunciado a su escaño en la Cámara Alta, lo que, según críticos dentro del partido, «abunda en esa imagen de liderazgo provisional y a distancia». Su decisión contrasta con la estrategia de otros líderes socialistas, como el presidente extremeño Guillermo Fernández Vara, que abandonó su escaño en el Congreso para centrarse en la reconstrucción de su federación tras la derrota de 2023.
La ejecutiva andaluza refleja esta dualidad: Francisco Rodríguez, secretario de Organización y alcalde de Dos Hermanas (Sevilla), un municipio de 142.000 habitantes, ejerce su cargo en el partido sin abandonar su responsabilidad municipal. Lo mismo ocurre con Demetrio Pérez, secretario de Acción Electoral y coordinador de la Presidencia de la Diputación de Sevilla, o Fernando López Gil, secretario de Comunicación y teniente de alcalde en San Fernando (Cádiz). Esta estructura, defendida por algunos como «un puente entre el partido y los problemas reales de la gente», es criticada por otros dirigentes, que señalan que «falta una dirección orgánica a tiempo completo» capaz de reconstruir la maquinaria electoral.
El conflicto interno quedó en evidencia durante la elaboración de las listas para las autonómicas de mayo, cuando la ejecutiva provincial de Cádiz desafió a Montero por el orden de los candidatos, obligándola a rectificar en el Comité Director. Un cargo socialista atribuyó el episodio a «un fallo de la secretaría de Organización», que debería haber evitado «esa imagen de debilidad». La falta de autoridad se suma a la crisis anímica del partido, descrito por un referente provincial como «un paraguas roto» donde «solo los alcaldes mantienen la moral».
Mientras, el PSOE andaluz prepara ya las municipales de 2027, con un calendario que arrancará en octubre para designar candidatos. En Málaga, Mariano Ruiz Araújo, portavoz municipal y desconocido para gran parte de la ciudadanía, ha anunciado su candidatura a la alcaldía con el respaldo de la ejecutiva regional. La apuesta por perfiles locales, sin embargo, choca con la estrategia federal del PSOE, que prioriza la recuperación del voto urbano tras el desplome en ciudades como Sevilla o Córdoba. En el Parlamento andaluz, Montero cuenta con dos portavoces adjuntas, María Márquez y Ángeles Férriz, para hacer frente a un gobierno de coalición PP-Vox sin mayoría absoluta, donde la formación de extrema derecha buscará pensionar los debates.
La sucesión de Montero no está sobre la mesa: «Hasta que no concluya el ciclo electoral no habrá movimientos», aseguran fuentes del partido. La prioridad, por ahora, son las generales de marzo, aunque el Gobierno podría adelantarlas a noviembre si fracasa de nuevo la negociación de los Presupuestos de 2027. Mientras, los alcaldes socialistas, que suman más de 300 en Andalucía, se preparan para «jugar con su marca personal», según un dirigente, en una campaña donde cada uno «se juega lo suyo».
Fuente: El Mundo







