El Gobierno acusa a Marruecos de permisividad mientras la crisis alimenta la campaña electoral de ambos países
El pasado 30 de julio miles de jóvenes marroquíes cruzaron la frontera entre Castillejos y Ceuta, provocando la mayor oleada migratoria registrada en la ciudad española.
Los servicios de inteligencia españoles confirmaron que no existen indicios de una operación planificada por Marruecos, aunque señalaron una clara permisividad en la gestión fronteriza. La ausencia de pruebas de una estrategia territorial impide catalogar el episodio como una maniobra contra la soberanía española.
Pedro Sánchez describió el suceso como un «ataque» y una «violación de la integridad territorial», mientras Alberto Núñez Feijóo lo calificó de ocupación y Santiago Abascal lo definió invasión, convirtiendo la crisis migratoria en un tema de soberanía. Estas reacciones se producen en un contexto electoral: España anticipa las elecciones de 2027 y los partidos buscan posicionarse en la agenda migratoria.
En Marruecos, el ministro de Justicia Abdellatif Ouahbi, también dirigente del Partido de la Acción Popular (PAM) y candidato en las próximas elecciones legislativas del 23 de septiembre, reivindicó el «derecho histórico y geográfico» sobre Ceuta y Melilla, proponiendo una comisión bilateral para discutir su futuro. Su intervención muestra cómo la cuestión territorial vuelve al centro del debate interno marroquí.
Tras la oleada, el gobierno marroquí reforzó los controles fronterizos y ha impedido nuevas entradas masivas, mientras la cooperación con España se ha restablecido. La Unión Europea, por su parte, ha incrementado la financiación para la gestión de fronteras y la cooperación migratoria con Marruecos, consolidando un marco de apoyo que contrarresta la presión migratoria.
El episodio evidencia que la crisis migratoria puede ser instrumentalizada por actores políticos en ambos lados de la frontera, reactivando una disputa territorial que había quedado en segundo plano y que ahora influirá en las campañas electorales de España y Marruecos.
Fuente: La Vanguardia (Política) (se abre en otra pestaña)







