El pacto, anunciado tras llamada telefónica, busca aliviar el alza de precios en EE.UU. antes de las elecciones del 3 de noviembre
Ucrania atacó durante la noche del 9 al 10 de octubre la terminal petrolera Yug Rus en Rostov del Don, región sur de Rusia, causando seis heridos y daños en infraestructuras críticas, según el gobernador Yuri Slisar y medios independientes como Astra.
El ataque afectó a la terminal Yug Rus, vinculada a la refinería Neftezhinsk, horas después de que Donald Trump y Vladímir Putin acordaran telefónicamente el suministro de más de 300.000 toneladas de diésel desde Rusia a mercados globales, incluyendo EE. UU.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, calificó el pacto de «injusto» e «impropio de un aliado», ya que permite a Rusia exportar diésel en lugar de incrementar sanciones por la guerra. Mientras, la Casa Blanca enfrenta críticas por el alza de precios en combustibles, clave en las elecciones de medio mandato del 3 de noviembre.
Contexto: ¿Por qué el ataque ucraniano desafía el acuerdo Trump-Putin?
El ataque ucraniano, que derribó más de cien drones y dañó un puente ferroviario en Rostov, forma parte de una escalada contra infraestructuras rusas que ha agravado el déficit de combustible en el país.
El gobernador regional, Yuri Slisar, confirmó un incendio en la terminal y daños colaterales, como edificios en construcción y buques en el mar de Azov. El ataque obligó a suspender el tráfico ferroviario y activar servicios de emergencia.
El acuerdo Trump-Putin, anunciado en la red Truth Social, busca mitigar el impacto de los precios del diésel en EEUU, donde las encuestas dan una ventaja de siete puntos a los demócratas por el malestar social.
Reacciones y siguientes pasos: Trump, Zelenski y el futuro del acuerdo
Trump anunció que Rusia suministrará 300.000 toneladas de diésel «de inmediato», otras 500.000 en noviembre y hasta 3 millones en un plazo breve, condicionado al estado de sus refinerías. La Casa Blanca había presionado a Kiev para frenar ataques a instalaciones energéticas rusas, pero Ucrania mantiene su ofensiva.
Mientras, Rusia enfrenta colas en gasolineras por los bombardeos ucranianos a refinerías, una crisis que Putin busca resolver con el acuerdo, aunque sin suspender su apoyo militar a Ucrania.
El ataque podría ser una respuesta ucraniana al acuerdo energético entre Rusia y EE. UU., en un contexto en el que la UE debate ampliar sanciones al sector petrolero ruso.
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