El primer ministro indio pide el fin de la guerra en Ucrania mientras Pekín expande su peso comercial y de infraestructuras en Asia Central
La cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) celebrada en Biskek (Kirguistán) ha reunido a los mandatarios Xi Jinping, Vladimir Putin y Narendra Modi, escenificando un encuentro marcado por divergencias estratégicas en el seno del organismo multilateral euroasiático. Fundada hace 25 años para articular la colaboración entre China, Rusia y las repúblicas de Asia Central, la entidad agrupa en la actualidad a diez Estados miembros, entre los que figuran también Irán y Pakistán.
Durante las sesiones de trabajo en territorio kirguís, las prioridades expuestas por los tres dirigentes mostraron rumbos diferenciados respecto al orden internacional y los conflictos en curso. Narendra Modi reclamó de manera directa a Vladimir Putin el cese de las hostilidades en Ucrania tras manifestar que «cada día que continúa la guerra, la humanidad retrocede», marcando distancia respecto a la conformación de un bloque conjunto con Moscú y Pekín frente a las potencias occidentales. Por su parte, Xi Jinping centró su intervención en el fomento del comercio y la defensa de la globalización económica frente a organismos internacionales que califica como dominados por Occidente, mientras que el presidente ruso orientó sus contactos hacia el fortalecimiento de lazos asiáticos que faciliten esquivar las sanciones económicas internacionales.
La OCS, aunque heterogénea, comparte una visión de un mundo en el que Estados Unidos deje de ser imprescindible, un concepto que Pekín denomina «multipolaridad», y que busca avanzar rellenando los huecos que dejó la Administración Trump. Esta lógica se refleja en la elección de Kirguistán como sede, pues el país ofrece una ruta terrestre que reduce la dependencia de los pasos marítimos tradicionales y conecta a China con Europa y Oriente Próximo.
La posición exterior de India refleja una política de equilibrios diplomáticos y militares en múltiples foros. A pesar de que Nueva Delhi comparte espacio con Pekín en la OCS, ambas capitales mantienen disputas fronterizas no resueltas de forma definitiva tras los choques que dejaron decenas de muertos en 2020, si bien la tensión militar disminuyó a raíz del pacto alcanzado en 2024. Al mismo tiempo que preserva sus intercambios económicos y de defensa con la Federación Rusa, el Gobierno indio profundiza su alineamiento estratégico con Washington mediante su participación activa en el Quad, foro de seguridad que integra junto a Estados Unidos, Japón y Australia.
El despliegue comercial y ferroviario de Pekín en Asia Central
La designación de Kirguistán como sede del encuentro responde a la proyección logística y económica china hacia el continente europeo y Oriente Próximo. El territorio kirguís aporta recursos minerales y energéticos, a la vez que proporciona una vía de transporte terrestre orientada a reducir la dependencia respecto a los pasos marítimos tradicionales dentro de las rutas de infraestructuras impulsadas por Pekín.
El volumen de intercambio comercial bilateral entre China y las cinco repúblicas de Asia Central alcanzó un registro de 34.500 millones de euros en los primeros cinco meses de 2025, lo que supuso un incremento del 10,4% respecto al mismo intervalo del ejercicio precedente. Este avance se apoya en los compromisos financieros adquiridos por el mandatario chino en 2023, cuando anunció más de 3.000 millones de euros destinados a proyectos viales, ferroviarios, energéticos y del sector extractivo en la zona.
Entre las infraestructuras proyectadas destaca el tendido ferroviario entre China, Kirguistán y Uzbekistán, iniciativa concebida décadas atrás cuya ejecución adquirió prioridad tras el inicio de las operaciones militares rusas en Ucrania, ante la necesidad de consolidar corredores terrestres alternativos que no discurran por suelo ruso. La pérdida de capacidad económica y de garantías defensivas por parte de Moscú en la región ha impulsado a los gobiernos centroasiáticos a diversificar sus vínculos exteriores mediante la recepción de inversiones chinas en redes de transporte.
La proyección hacia Egipto y la competencia en el sur global
Tras la cita multilateral en Asia Central, Xi Jinping inició una visita de Estado a Egipto, la primera en diez años, programada en el marco del 70.º aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas bilaterales. La escala en El Cairo refuerza la presencia económica china en el entorno del canal de Suez, enclave que articula el tráfico marítimo entre el mar Rojo y el mar Mediterráneo. La cooperación entre ambos países cuenta con antecedentes como los convenios multimillonarios de inversión suscritos durante el viaje oficial de Xi en 2016.
La diplomacia egipcia combina esta cooperación inversora con el mantenimiento de su alianza estratégica y militar histórica con Estados Unidos. Este modelo de relaciones exteriores pragmáticas adoptado por diferentes administraciones del denominado sur global permite a estos países acceder a financiación en infraestructuras y diversificar sus relaciones comerciales sin romper sus lazos de seguridad con Washington, en un escenario condicionado por la política arancelaria y la incertidumbre en los compromisos exteriores de la Administración estadounidense.
Fuente: El Mundo







