La portavoz del PP en el Congreso responde a las críticas del presidente del Gobierno por la ausencia de Felipe VI en Ceuta
La portavoz del PP en el Congreso de los Diputados, Ester Muñoz, ha respondido este lunes a las críticas que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, dirigió el domingo al Rey Felipe VI en la Cadena SER. Muñoz atribuyó las declaraciones de Sánchez a «complejos» personales con la Corona, tras acusar el jefe del Ejecutivo al Monarca de no haber visitado Ceuta en 20 años de Reinado, un dato incorrecto, ya que Felipe VI lleva 12 años en el Trono.
En una rueda de prensa en la Cámara Baja, Muñoz aseguró que Sánchez «está un poco escocido con el Rey» y recordó las imágenes de Paiporta (Valencia) en las que, según su versión, el Monarca se quedó en el acto mientras el presidente del Gobierno «se largó». La dirigente popular subrayó que estas palabras «desafortunadas» buscan «salir al paso de sus responsabilidades» y desviar la atención de su propia gestión.
El episodio se enmarca en la tensión creciente entre el Gobierno y la oposición, donde el PP ha adoptado una estrategia de confrontación directa con el Ejecutivo. Sánchez, por su parte, había intentado comparar su presencia en Ceuta con la ausencia del Rey, un argumento que Muñoz desmontó al señalar que el presidente «intentaba no hablar de sus responsabilidades porque se había largado de vacaciones» y buscaba «echarle la culpa al Rey».
La polémica refleja el uso político de la figura de la Corona, un tema recurrente en los últimos años, especialmente en debates sobre la unidad de España y la gestión de crisis territoriales. El PP, en la oposición, ha intensificado su crítica a Sánchez, aprovechando errores facticos como el de la duración del Reinado para deslegitimar sus argumentos.
La reacción de Muñoz también pone de relieve la importancia de la comunicación política en la gestión de crisis y la percepción pública de los líderes. La capacidad de los partidos para manejar y responder a las críticas y los desafíos en el escenario político puede influir significativamente en la opinión pública y, en última instancia, en los resultados electorales.
En este contexto, la relación entre el Gobierno y la Monarquía se vuelve cada vez más compleja, con ambos actores buscando mantener su influencia y legitimidad en un escenario político cada vez más polarizado. La forma en que se manejen estos desafíos y se comuniquen con la ciudadanía puede tener un impacto duradero en la estabilidad y la gobernabilidad del país.
Fuente: El Debate







