La líder del PAM deberá negociar con otras fuerzas políticas para lograr la investidura en un contexto de crisis social y protestas juveniles
Fátima Ezzahra El Mansouri, líder del Partido Para la Autenticidad y Modernidad (PAM), ha sido designada por el rey Mohamed VI. Ella intentará formar Gobierno en Marruecos el 11 de octubre de 2026. Esta designación ocurre tras unas elecciones legislativas marcadas por una abstención récord.
El rey Mohamed VI ha recurrido por primera vez a una mujer para encabezar un Gobierno en Marruecos. Es un gesto histórico en el mundo árabe, donde solo Túnez ha tenido primeras ministras.
Fátima Ezzahra El Mansouri, exalcaldesa de Marrakech y con estrechos vínculos con la monarquía, deberá negociar con otras fuerzas políticas. Su objetivo será lograr la investidura. Por ello, iniciará conversaciones estratégicas.
El nombramiento busca reforzar la imagen de Mohamed VI como monarca reformista
El nombramiento llega en un contexto de protestas sociales, especialmente entre la Generación Zeta, que ha protagonizado movilizaciones en las últimas semanas. Según, el nombramiento de El Mansour es un «golpe de efecto» que busca reforzar la imagen de Mohamed VI como un monarca reformista.
Miguel Hernando de Larramendi Martínez, miembro del Centro de Estudios Árabes Contemporáneos (CEARC), señala que el nombramiento busca reforzar la imagen de Mohamed VI como monarca modernista.
Para Hernando de Garamendi, este movimiento busca contrarrestar la percepción de estancamiento político y social, presentando a El Mansour como un símbolo de renovación.
¿Cómo afectará su nombramiento al protocolo religioso en Marruecos?
Uno de los desafíos inmediatos para El Mansour será adaptarse al protocolo real en las mezquitas durante las festividades sagradas, como el Eid al-Fitr y el Eid al-Adha. Tradicionalmente, el rey Mohamed VI ocupa un lugar destacado junto al imán, acompañado por el heredero al trono y el primer ministro.
Sin embargo, al tratarse de una mujer, su participación en estos actos plantea un dilema: en las mezquitas marroquíes, hombres y mujeres rezan en espacios separados.
Fernández Molina recuerda que Marruecos ya ha tenido mujeres en cargos ejecutivos y municipales. Por ello, la presencia de El Mansouri en el Gobierno no requeriría una secularización de la sociedad. Sólo sería necesaria una flexibilización puntual en el ámbito ceremonial.
El proceso de formación de Gobierno comenzará ahora con contactos entre El Mansouri y otras fuerzas políticas para lograr los apoyos necesarios para su investidura. Mientras tanto, la sociedad marroquí observará con atención cómo se gestiona este histórico nombramiento, tanto en lo político como en lo simbólico.
La abstención récord, con casi dos de cada tres ciudadanos con derecho a voto que no acudieron a las urnas, refleja la magnitud de la crisis política que enfrenta Marruecos.
Cobertura de Capitol




