El FMI prevé un crecimiento del PIB europeo de apenas 1,1 % en 2026 y 1,2 % en 2027
Las claves
- El envejecimiento poblacional aumentará el gasto en pensiones y sanidad.
- Los países europeos enfrentarán mayores inversiones en defensa, seguridad energética y transición energética.
- Mateusz Szczurek señaló que la economía europea ha resistido mejor de lo previsto las guerras de Ucrania y Oriente Medio.
- Tres cuartas partes de los países europeos necesitarían consolidación fiscal a medio plazo incluso con reformas moderadas.
- El ajuste necesario para el país medio sería una mejora del saldo primario estructural de 0,75 % del PIB anual entre 2026 y 2030.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha lanzado una seria advertencia sobre la evolución de las finanzas públicas europeas y reclama a los gobiernos una combinación de reformas estructurales y consolidación fiscal para evitar que la deuda entre en una trayectoria insostenible durante los próximos años.
El organismo mantiene unas perspectivas de crecimiento muy moderadas para la zona euro, con una expansión del PIB de apenas el 1,1 % en 2026 y del 1,2 % en 2027.
El FMI advierte que Europa debe conseguir elevar su crecimiento potencial o reducir sus necesidades de endeudamiento, en un contexto marcado por mayores gastos estructurales y un margen fiscal cada vez más limitado. El envejecimiento de la población incrementará progresivamente el gasto asociado a pensiones y sanidad. En cambio, los países europeos afrontan mayores necesidades de inversión en defensa, seguridad energética y transición energética. A ello se suma el coste de financiar unos niveles de deuda pública elevados en numerosos Estados.
El director del Departamento Europeo del FMI, Mateusz Szczurek, señaló este viernes que la economía europea ha resistido mejor de lo inicialmente previsto las consecuencias de las guerras de Ucrania y Oriente Medio, entre otros motivos por los avances en energías renovables y la menor dependencia de combustibles fósiles importados. Sin embargo, advirtió que Europa todavía no ha dejado atrás los riesgos económicos.
Las simulaciones del FMI muestran que, incluso suponiendo que los gobiernos introduzcan un paquete moderado de reformas estructurales, aproximadamente tres cuartas partes de los países europeos necesitarían acometer una consolidación fiscal a medio plazo para situar su deuda en una trayectoria sostenible. Para el país europeo medio, el ajuste necesario equivaldría a una mejora del saldo primario estructural de alrededor del 0,75 % del PIB cada año entre 2026 y 2030, algo más del 3,5 % del PIB acumulado en cinco años. Sin reformas estructurales, el esfuerzo podría acercarse al 5 % del PIB durante ese periodo.
El FMI sostiene que las reformas pueden reducir considerablemente el volumen de ajuste presupuestario necesario al aumentar la productividad, ampliar las bases fiscales y aliviar determinadas presiones sobre el gasto. No obstante, incluso un programa moderado de reformas no sería suficiente por sí solo para estabilizar las dinámicas de deuda de buena parte del continente.
El organismo reclama que los ajustes se diseñen de forma que protejan el crecimiento y la equidad, combinando una mayor eficiencia del gasto con reformas capaces de elevar el crecimiento potencial. Entre sus prioridades figuran profundizar el mercado único europeo, reducir las barreras transfronterizas, mejorar la movilidad laboral, facilitar la integración de los mercados de capitales y energía y preparar las economías europeas para la adopción de la inteligencia artificial.
El FMI considera que profundizar en el mercado único constituye una de las principales herramientas disponibles para reforzar el crecimiento y la resiliencia económica de la UE. El FMI señala que durante 2026 existen pocas evidencias de una consolidación fiscal significativa a escala internacional y advierte del coste de recurrir a medidas generales para compensar las subidas energéticas, frente a ayudas temporales y dirigidas específicamente a los sectores o hogares más afectados.
El mensaje que deja el organismo para Europa es doble: el crecimiento actual resulta demasiado débil para resolver por sí solo el problema de la deuda y el ajuste fiscal tampoco debería descansar exclusivamente en recortes o aumentos de impuestos. La combinación entre reformas que eleven la productividad y planes creíbles de consolidación presupuestaria será, según el FMI, determinante para afrontar el envejecimiento, el mayor gasto en defensa y energía y el incremento de los costes financieros durante los próximos años.
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