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Encuestas del 29-N: pesa más quién pregunta que cuándo

En las encuestas del 29-N pesa más la casa que pregunta que la semana en que se pregunta: en los últimos 28 días, las encuestadoras privadas han dado al PP ventajas sobre el PSOE de entre 2,6 y 9,1 puntos, mientras que en la media del agregador de Capitol esa ventaja es de 4,7 puntos en el último mes, de 5,3 en el último trimestre y de 4,7 en el último semestre.

·19 de octubre de 2026·6 min de lectura

En las encuestas del 29-N pesa más la casa que pregunta que la semana en que se pregunta: en los últimos 28 días, las encuestadoras privadas han dado al PP ventajas sobre el PSOE de entre 2,6 y 9,1 puntos, mientras que en la media del agregador de Capitol esa ventaja es de 4,7 puntos en el último mes, de 5,3 en el último trimestre y de 4,7 en el último semestre.

La encuesta de Sigma Dos difundida este lunes da al PP el 31,5 %, al PSOE el 25,3 % y a Vox el 19,5 %. Leída sola, parece un mal dato para los socialistas, casi punto y medio por debajo de la media. Leída junto a su propia serie, no trae nada nuevo: la misma casa les dio el 25,3 % el 8 de octubre y el 25,6 % el día 1. Si se incorpora a la media de 28 días del agregador de Capitol, que este lunes reúne 25 encuestas, el PSOE pasa del 26,86 % al 26,80 % y Vox del 18,59 % al 18,62 %. Seis centésimas en un caso, tres en el otro. Lo que esta encuesta de Sigma Dos dice, sobre todo, es cómo mide Sigma Dos.

Los estadísticos llaman a ese sello efecto casa. Para medirlo, Capitol ha comparado cada una de las 201 encuestas nacionales publicadas desde septiembre de 2025 con la media de las que difundieron las demás encuestadoras en los quince días anteriores y posteriores, y ha promediado esas diferencias en las casas con al menos cuatro sondeos. El resultado ordena el mercado con nitidez. NCReport da al PP 4,4 puntos más de ventaja sobre el PSOE que el resto de casas en las mismas fechas; Hamalgama Métrica, 3,7; SocioMétrica, 3,4; DYM, 3,2; Sigma Dos, 2,5, porque suele situar al PP 1,4 puntos por encima de sus competidoras y al PSOE 1,1 por debajo. En el otro extremo, GESOP le da 1,5 puntos menos de ventaja, y 40dB, medio punto menos. EM-Analytics, la casa más prolífica, con 58 sondeos en el periodo, y TargetPoint quedan a un punto del centro.

Una diferencia de un punto en una encuesta suelta puede ser azar. Repetida trece veces, no lo es. Con muestras de unas 2.000 entrevistas, como las de Sigma Dos, el error de muestreo de una sola encuesta en el voto del PSOE ronda el punto; el del promedio de trece encuestas baja a unas tres décimas. Un desvío sostenido de 1,1 puntos queda muy fuera de ese margen: no es ruido, es método.

Lo que separa a las casas no es el trabajo de campo

Las encuestadoras no preguntan cosas muy distintas. Difieren en cómo pasan de la respuesta bruta a la estimación: si entrevistan por teléfono o en un panel en línea, cómo reparten a los indecisos, cuánto peso dan al recuerdo de voto de 2023 y qué hacen con quien no lo declara. Esa fase, la cocina en la jerga del oficio, es donde nace casi todo el efecto casa.

El Centro de Investigaciones Sociológicas ofrece la prueba más limpia. Su estimación propia sitúa al PP 8,3 puntos por debajo del resto de casas y al PSOE 5,8 por encima, una distancia de 14,1 puntos en la ventaja entre ambos; en su última encuesta, del 6 de octubre, con 5.025 entrevistas, el PSOE obtiene el 34,0 % y el PP el 22,2 %. Pero cuando otras casas reestiman los mismos microdatos, que el CIS publica en abierto, la distancia se reduce a 2,8 puntos con Ateneo del Dato, a 3,2 con Logoslab y a 0,3 con TargetPoint. Las mismas entrevistas, con otra cocina, acaban cerca del consenso. El CIS explica su método de estimación en la documentación de cada estudio; la diferencia con el resto está en ese modelo, no en a quién se pregunta. Su peso en la media es acotado: sin su última estimación, la media de 28 días sería PP 31,9 % y PSOE 26,6 %, en lugar del 31,5 % y el 26,9 % actuales. En la sala de encuestas, el lector puede quitar o poner cualquier casa y ver cómo cambia el resultado.

Hay un segundo dato menos intuitivo. Si las encuestas privadas de las últimas cuatro semanas fueran muestras aleatorias puras, con su tamaño típico de 1.077 entrevistas, la ventaja del PP sobre el PSOE debería variar de una a otra con una desviación de unos 2,3 puntos. Varía 1,75. Las casas se parecen entre sí más de lo que permitiría el azar, aunque cada una conserve su sello. Parte de la explicación es técnica: ponderar por el recuerdo de voto de 2023 ancla todas las muestras a la misma referencia y reduce su variación. Pero esa cercanía tiene un riesgo conocido. Tras las generales británicas de 2015, en las que los sondeos anunciaron un empate y los conservadores ganaron por más de seis puntos, la investigación encargada por el British Polling Council atribuyó el fallo a muestras poco representativas y no descartó que las casas se hubieran acercado unas a otras.

Cuando el consenso se equivoca

Una casa que se aparta del consenso no está necesariamente equivocada: la referencia de este cálculo es lo que dicen las demás, no lo que votarán los españoles. La historia electoral española tiene errores en las dos direcciones. En 1993 se anunciaba una carrera igualada o una victoria del PP y el PSOE ganó por cuatro puntos, con el 38,8 % frente al 34,8 %. En 1996 el PP ganó por poco más de un punto, 38,8 % frente a 37,6 %, muy por debajo de la ventaja que se le atribuía. En junio de 2016 se esperaba que Unidos Podemos superase al PSOE; quedó en el 21,2 %, por debajo del 22,6 % socialista, y el PP subió hasta el 33,0 %. En 2023, la mayoría de las casas privadas daba a PP y Vox la mayoría absoluta y se quedaron en 170 escaños, con el PSOE en un 31,7 % que casi ningún sondeo privado le atribuía; el CIS, en cambio, situó al PSOE por delante y ganó el PP por 1,4 puntos, según los resultados oficiales del Ministerio del Interior.

El desacuerdo actual, además, está muy concentrado. Sobre Vox hay consenso: el efecto casa va de 1,8 puntos menos en DYM a 1,1 más en EM-Analytics, y todas las encuestas de las últimas cuatro semanas lo sitúan entre el 17,1 % y el 19,6 %. La discusión está en la distancia entre PP y PSOE. Y su traducción en bloques es menor de lo que sugieren los porcentajes. Incluso con su sello, Sigma Dos da a PP y Vox entre 197 y 205 escaños; la media de Capitol, 198. En la encuesta de este lunes, lo que Sigma Dos resta al PSOE respecto a la media reaparece en parte en Vox y en el Frente Amplio, al que da el 7,2 %: la suma de cada bloque se mueve menos que sus partidos.

De ahí se deriva la forma útil de leer lo que viene. La única comparación limpia de una encuesta es con la anterior de la misma casa. Comparada consigo misma, Sigma Dos sí muestra un cambio de fondo: hace un año, el 1 de octubre de 2025, daba al PSOE el 27,2 % y a Vox el 15,9 %; hoy, el 25,3 % y el 19,5 %. Ese desplazamiento coincide con el de la media, y por eso merece más crédito que el contraste entre el 25,3 % que una casa dio al PSOE el 8 de octubre y el 28,1 % que le dio otra ese mismo día. La segunda referencia es la media, que absorbe los sellos al combinarlos y cuyo método se explica en la metodología de Capitol.

Quedan cinco semanas de encuestas. El artículo 69.7 de la LOREG prohíbe publicarlas durante los cinco días anteriores a la votación, de modo que las últimas saldrán como tarde el 23 de noviembre. Hasta entonces, cada sondeo nuevo será, ante todo, una casa que vuelve a hablar. La noticia estará en si se aparta de lo que esa misma casa decía la vez anterior; el resto es el sello.

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