El PP exige informes técnicos y reposición del arbolado tras obras en el Paseo de las Provincias y la calle Junkal, donde un sumidero quedó tapado
El Ayuntamiento de Rivas-Vaciamadrid, gobernado por una coalición de Izquierda Unida, Más Madrid, Verdes Ecuo y PSOE, ha talado alrededor de 200 árboles para construir nuevos carriles bici, una decisión que ha provocado protestas vecinales y críticas de la oposición durante el mes de agosto. Los residentes denuncian la eliminación de cerezos y arces que «formaban parte del paisaje del bulevar y separaban los sentidos de circulación», según fuentes del Partido Popular local.
La polémica se agrava al coincidir con el período estival, cuando parte de la población está ausente. La portavoz del PP en el municipio, Jeanette Novo, acusó al equipo de la alcaldesa Aída Castillejo de «anteponer proyectos ideológicos a las necesidades vecinales» y de actuar «sin consultar». Novo destacó la contradicción entre el discurso ecologista del Gobierno municipal y sus acciones: «Cuando deben elegir entre proteger el patrimonio natural o imponer su modelo de ciudad, optan por lo segundo».
Las obras también han afectado a la calle Juncal, donde un sumidero clave para evitar inundaciones quedó cubierto durante las labores de construcción de otro carril bici. Tras las quejas vecinales, el Ayuntamiento rectificó y reabrió el sumidero. Este episodio se suma a las críticas por la falta de transparencia: el PP exige que se hagan públicos los informes técnicos y ambientales que justificaron la tala, así como las medidas de reposición del arbolado.
El conflicto refleja una tensión recurrente en políticas urbanas: la movilidad sostenible frente a la conservación de zonas verdes. Rivas-Vaciamadrid, con 97.000 habitantes, es uno de los municipios con mayor densidad de carriles bici de la Comunidad de Madrid, pero también ha registrado protestas previas por la implantación de Zonas de Bajas Emisiones (ZBE) sin consenso vecinal. La oposición reclama ahora que se prioricen alternativas que compatibilicen ambos objetivos.
La alcaldesa Castillejo, del PSOE, no ha respondido públicamente a las acusaciones. Mientras, los vecinos han intensificado las movilizaciones en redes sociales bajo el lema «Rivas no se tala», exigiendo la paralización de las obras hasta que se evalúen sus impactos ambientales y sociales.
Fuente: El Debate







