En las generales de noviembre de 2011 el PP logró 186 escaños con el 44,6 % del voto. En las de 2019 la derecha sumó casi lo mismo, el 43,1 %, pero en tres partidos se quedó en 153, según los resultados oficiales de Interior. La media de Capitol del 21 de octubre se parece más a 2011.
- PP y Vox suman el 49,7 % en la media de 26 encuestas del 21 de octubre y tendrían 199 escaños, 7,2 puntos más de Cámara que de voto, cerca de los 8,5 que dieron al PP su mayoría absoluta de 2011.
- En noviembre de 2019 Ciudadanos pagó 165.032 votos por cada uno de sus 10 escaños, casi el triple que el PP, y todos salieron de siete provincias de nueve diputados o más.
- La penalización ha cambiado de lado. Frente Amplio saca hoy 1,52 escaños por punto de voto, lo mismo que Ciudadanos en 2019 (1,47) o IU en 2011 (1,59), mientras PP y Vox pasan de 3,6.

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| p. | |
|---|---|
| 2011, derecha (44,6 % de voto, 186 escaños) | 8,5 p. |
| 2011, izquierda (37,1 % de voto, 122 escaños) | −2,2 p. |
| Abril 2019, derecha (43,2 % de voto, 149 escaños) | −0,7 p. |
| Abril 2019, izquierda (43,7 % de voto, 166 escaños) | 3,8 p. |
| Noviembre 2019, derecha (43,1 % de voto, 153 escaños) | 0,6 p. |
| Noviembre 2019, izquierda (43,3 % de voto, 158 escaños) | 1,9 p. |
| 2023, derecha (45,6 % de voto, 171 escaños) | 3,2 p. |
| 2023, izquierda (44,0 % de voto, 152 escaños) | −0,6 p. |
| Media 21/10/2026, derecha (49,7 % de voto, 199 escaños) | 7,2 p. |
| Media 21/10/2026, izquierda (34,9 % de voto, 118 escaños) | −1,2 p. |
El 29 de noviembre será la tercera vez que España elige el Congreso en noviembre, después de 2011 y 2019. Antes hubo dos generales en octubre, las de 1982 y 1989, y una en diciembre, la de 2015. Las de este año las convocó el Real Decreto 806/2026, y es natural buscar en aquellas citas alguna pista de lo que viene. La estación, en realidad, explica muy poco. Lo que sí sirve de las dos de noviembre es el contraste entre ellas, porque enseñan con una claridad poco común cómo trata el sistema electoral español a un bloque que va concentrado y a otro que va partido.
Las de 2011 las adelantó José Luis Rodríguez Zapatero con el Real Decreto 1329/2011, en plena crisis de la deuda. El PSOE perdió 4.285.824 votos respecto a 2008 y cayó de 169 a 110 diputados. El PP de Mariano Rajoy ganó apenas 588.556 votos más y, sin embargo, pasó de 154 a 186 escaños, la mayoría más amplia desde los 202 del PSOE en 1982. Con el 44,6 % de los votos válidos se quedó con el 53,1 % de la Cámara. Esos 8,5 puntos de diferencia son la prima que el sistema concede a un partido grande cuando no tiene competencia seria en su espacio, y en 2011 la derecha casi no la tenía, porque Foro Asturias, la escisión de Francisco Álvarez-Cascos, se quedó en el 0,4 %.
La explicación está en el tamaño de las circunscripciones. España reparte 350 escaños entre 52 distritos con la fórmula D’Hondt, y la mayoría de las provincias eligen pocos diputados. El politólogo Arend Lijphart propuso una regla sencilla para estimar la barrera real de un distrito, que consiste en dividir el 75 % entre el número de escaños más uno. En una provincia de cinco diputados sale un 12,5 %, cuatro veces el 3 % que fija la ley. Quien queda por debajo en las provincias pequeñas no saca nada, y sus votos acaban engordando el reparto de los que sí pasan. Lo explicamos con detalle en la guía del sistema electoral del 29-N.
Noviembre de 2019, casi el mismo voto y 33 escaños menos
Ocho años después llegó la lección contraria. Las de noviembre de 2019 fueron la segunda repetición electoral de la democracia, tras la de 2016, y las convocó el Real Decreto 551/2019 cuando pasaron dos meses sin investidura, como prevé el artículo 99.5 de la Constitución. La derecha llegó repartida en tres partidos, más Navarra Suma en Navarra. El PP sacó el 20,8 %, Vox el 15,1 %, Ciudadanos el 6,8 % y Navarra Suma el 0,4 %. Juntos reunieron el 43,1 %, solo 1,5 puntos menos que el PP en solitario en 2011, y obtuvieron 153 escaños, 33 menos.
El agujero tiene nombre propio. Ciudadanos perdió 2.505.347 votos desde abril y se quedó en 10 diputados, aunque todavía conservaba más de 1,6 millones de papeletas. Cada uno de sus escaños le costó 165.032 votos, frente a los 56.708 del PP y los 56.602 del PSOE. Los diez salieron de siete provincias grandes, tres en Madrid, dos en Barcelona y uno en Valencia, Alicante, Sevilla, Málaga y Cádiz. En las otras 45 circunscripciones su voto no se tradujo en ningún escaño. Vox, que dobló su grupo de 24 a 52 diputados con 968.887 votos más, convirtió cada punto en 3,45 escaños, más del doble que Ciudadanos.
La izquierda tampoco iba unida, pero el reparto la trató mejor. El PSOE, Unidas Podemos con sus confluencias y Más País sumaron el 43,3 %, apenas dos décimas más que la derecha, y lograron 158 escaños. Su partido mayor sacaba más del doble de voto que el segundo, y su tercera lista, Más País, pesaba el 2,4 %, de modo que se perdió poco por el camino. En abril de ese mismo año el efecto había sido aún mayor. Con el 43,7 % frente al 43,2 %, la izquierda obtuvo 166 escaños y la derecha 149, una diferencia de 17 diputados por menos de medio punto de voto.

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| Cifra | |
|---|---|
| PP, nov. 2011 | 4,17 |
| PSOE, nov. 2011 | 3,82 |
| IU, nov. 2011 | 1,59 |
| PP, nov. 2019 | 4,28 |
| PSOE, nov. 2019 | 4,29 |
| Vox, nov. 2019 | 3,45 |
| Unidas Podemos, nov. 2019 | 2,72 |
| Cs, nov. 2019 | 1,47 |
| PP, media de hoy | 4,21 |
| PSOE, media de hoy | 4,01 |
| Vox, media de hoy | 3,65 |
| Frente Amplio, media de hoy | 1,52 |
| Podemos, media de hoy | 0,48 |
| SALF, media de hoy | 0,00 |
Qué dibuja la media para el 29-N
La media del agregador de encuestas de Capitol, que promedia 26 sondeos publicados en los últimos 28 días, da al PP el 31,3 % y 132 escaños (uno de ellos de UPN) y a Vox el 18,3 % y 67. La derecha suma el 49,7 % del voto y 199 diputados, el 56,9 % de la Cámara. Su prima, 7,2 puntos, se acerca a la del PP de 2011 aunque esta vez va en dos partidos. La diferencia con 2019 es que los dos superan con holgura la barrera efectiva de casi todas las provincias. El PP convierte cada punto en 4,21 escaños y Vox en 3,65, una eficacia que Ciudadanos nunca tuvo. El voto de la derecha que se pierde es hoy el de SALF, con el 1,8 % y ningún escaño.
En la izquierda el dibujo es el de 2011 visto desde el otro lado. El PSOE tiene el 26,4 % y 106 escaños, y a su izquierda el voto se reparte entre Frente Amplio, con el 5,3 % y 8 escaños, Podemos, con el 2,1 % y uno, y Compromís-Front Valencià, con el 1,2 % y tres. Entre todos suman el 34,9 % y 118 diputados, 1,2 puntos menos de Cámara que de voto. Frente Amplio obtiene 1,52 escaños por punto, casi exactamente lo que obtuvieron Ciudadanos en noviembre de 2019 y la Izquierda Unida de Cayo Lara en 2011. Es la cifra típica de un tercer partido nacional que ronda el 5 o el 7 %, con escaño en las provincias grandes y nada en el resto. Y el plazo para registrar coaliciones cerró el 16 de octubre, diez días después de la convocatoria, como fija el artículo 44 de la ley electoral, así que el número de papeletas de cada bloque ya no va a cambiar.
La simetría tiene una lectura que vale para los dos lados. Ningún bloque gana escaños por sumar partidos, sino por concentrar el voto en listas que superen la barrera en las provincias de tres, cuatro o cinco diputados. Si Frente Amplio llegara al 10 %, su rendimiento cambiaría de escala. En 1996 Izquierda Unida sacó el 10,5 % y 21 escaños, casi dos por punto. En la derecha, la cuenta que importa es la contraria. Mientras Vox siga por encima del 15 %, una transferencia de votos entre PP y Vox mueve escaños de un partido a otro pero apenas cambia el total del bloque. Las mayorías que salen con la media están en nuestra pieza sobre los pactos que suman.
La participación y lo que no se sabe
Queda la pregunta que siempre acompaña a unas elecciones de noviembre, la de si se vota menos con frío. Los resultados oficiales no lo sostienen. La participación récord de la democracia, el 79,97 %, se registró en octubre de 1982. Las tres más bajas son la de noviembre de 2019 (66,23 %), la de junio de 2016 (66,48 %) y la de julio de 2023 (66,59 %), es decir, dos repeticiones electorales y unas generales en pleno verano. Lo que hundió la de 2019 fue más el cansancio de votar dos veces en siete meses que el calendario, ya que respecto a abril se perdieron 5,5 puntos y 1.970.425 votantes. En 2011 la caída frente a 2008 fue de 4,9 puntos.

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| % | |
|---|---|
| Jun. 1977 | 78,83 % |
| Mar. 1979 | 68,04 % |
| Oct. 1982 | 79,97 % |
| Jun. 1986 | 70,49 % |
| Oct. 1989 | 69,74 % |
| Jun. 1993 | 76,44 % |
| Mar. 1996 | 77,38 % |
| Mar. 2000 | 68,71 % |
| Mar. 2004 | 75,66 % |
| Mar. 2008 | 73,85 % |
| Nov. 2011 | 68,94 % |
| Dic. 2015 | 69,67 % |
| Jun. 2016 | 66,48 % |
| Abr. 2019 | 71,76 % |
| Nov. 2019 | 66,23 % |
| Jul. 2023 | 66,59 % |
Esas cifras tienen una letra pequeña. Entre 2011 y 2019 los españoles que viven en el extranjero tuvieron que pedir el voto antes de votar, por el llamado voto rogado que introdujo la Ley Orgánica 2/2011, y su participación se desplomó. Como siguen contando en el censo, la tasa total de esos años sale algo más baja de lo que fue la de los residentes en España. La Ley Orgánica 12/2022 lo suprimió, y por eso 2023 y el 29-N se pueden comparar entre sí mejor que con 2011.
Conviene no leer la media como un resultado. Es un promedio de encuestas, con sus márgenes de error y con 39 días por delante, y entre abril y noviembre de 2019 Ciudadanos perdió seis de cada diez votos en solo siete meses. La prima de un bloque depende además de un puñado de escaños que se deciden por pocos cientos de votos en provincias pequeñas, que seguimos en las páginas de resultados y en la metodología de la proyección. Lo que sí enseñan los dos noviembres es dónde mirar. Si la derecha mantiene casi todo su voto en dos listas por encima del 15 % y la izquierda alternativa sigue partida por debajo del 6 %, el reparto del 29-N se parecerá más al de 2011 que al de 2019, con independencia de qué partido gane cada provincia.


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