En las 16 elecciones generales celebradas desde 1977, el voto en blanco solo ha cambiado un diputado. Ocurrió en Madrid en 1993, cuando el CDS se quedó a 438 votos de la barrera del 3 % y el escaño fue para el PSOE, según el recálculo de Capitol con los resultados oficiales del Ministerio del Interior.
- El 23 de julio de 2023 se contaron 200.673 votos en blanco, el 0,81 % de los válidos. Si se reparten los escaños sin ellos, los 350 diputados salen exactamente iguales.
- Con la proyección de Capitol del 21 de octubre, la barrera del 3 % solo pesa en Madrid y, por muy poco, en Barcelona. En Madrid, un voto en blanco como el de 2023 la subiría 869 votos, y hoy ninguna lista está tan cerca.
- En el estudio 3530 del CIS (noviembre de 2025), el 3,2 % de quienes dicen haber votado en 2023 asegura que lo hizo en blanco, cuatro veces más que el 0,80 % real de los votantes.

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| En blanco | Nulo | |
|---|---|---|
| 1977 | 0,25 % | 1,43 % |
| 1979 | 0,32 % | 1,47 % |
| 1982 | 0,47 % | 1,95 % |
| 1986 | 0,60 % | 1,57 % |
| 1989 | 0,69 % | 0,74 % |
| 1993 | 0,80 % | 0,54 % |
| 1996 | 0,97 % | 0,50 % |
| 2000 | 1,58 % | 0,68 % |
| 2004 | 1,58 % | 1,01 % |
| 2008 | 1,11 % | 0,64 % |
| 2011 | 1,37 % | 1,29 % |
| 2015 | 0,75 % | 0,89 % |
| 2016 | 0,74 % | 0,93 % |
| Abr. 2019 | 0,76 % | 1,05 % |
| Nov. 2019 | 0,90 % | 1,02 % |
| 2023 | 0,81 % | 1,06 % |
Pocas ideas electorales circulan tanto como la de que el voto en blanco acaba en el bolsillo del partido más votado. Es falsa, y la manera más directa de comprobarlo es buscar las ocasiones en que el blanco ha decidido algo. Capitol ha vuelto a repartir los escaños de las 16 generales desde 1977, circunscripción por circunscripción, con los ficheros oficiales de Infoelectoral. Lo ha hecho dos veces, una contando el blanco como manda la ley y otra sin él. El recálculo reproduce el reparto oficial en 831 de los 832 casos, y la diferencia entre las dos versiones se reduce a un solo escaño en casi medio siglo.
La razón está en dos artículos de la Ley Orgánica del Régimen Electoral General (LOREG). El artículo 96.5 define el voto en blanco como el sobre que no contiene papeleta y lo declara válido. El artículo 163.1.a usa los votos válidos para una sola cosa, la barrera, porque deja fuera del reparto a las candidaturas que no llegan al 3 % de los válidos de su circunscripción. Superado ese filtro, el método D’Hondt divide solo los votos de las listas, y ahí el blanco ya no existe. No suma a nadie ni resta a nadie. Lo único que puede hacer es subir un poco el listón que separa a las listas pequeñas del reparto.
Ese listón, además, casi nunca importa. En una provincia que elige cuatro o cinco diputados, la barrera de verdad la pone el tamaño de la circunscripción, porque hace falta bastante más del 3 % para llegar al último escaño. Con la proyección provincial de Capitol del 21 de octubre, el último escaño cuesta más del 3 % de los votos en 50 de las 52 circunscripciones. Solo en Madrid, que elige 38 diputados según el Real Decreto 806/2026, y en Barcelona, que elige 32, sale más barato que la barrera, con el 2,50 % y el 2,98 % de los votos a candidaturas. En las otras 50, el blanco podría duplicarse sin mover un solo diputado, algo que ya explicamos al analizar por qué la barrera del 3 % casi nunca decide.
El escaño que el CDS perdió por 438 votos
El único caso de la serie ocurrió el 6 de junio de 1993. El Centro Democrático y Social, el partido que había fundado Adolfo Suárez, venía de 14 diputados en 1989 y se hundía en toda España hasta los 414.740 votos. En Madrid conservó 93.347. La provincia elegía entonces 34 diputados y emitió 3.126.150 votos válidos, de los que 30.554 eran en blanco, de modo que el 3 % quedó en 93.785 votos. Al CDS le faltaron 438. Sin el voto en blanco, la barrera habría sido de 92.868 votos y el partido la habría superado.
Tenía, además, votos de sobra para el escaño. Sus 93.347 votos superaban con holgura el cociente con el que el PSOE se llevó el último puesto de Madrid, 84.078, que era su decimotercer diputado. Con el CDS fuera, ese escaño fue para los socialistas, que terminaron con 13 en la provincia frente a los 16 del Partido Popular. El blanco no favoreció al ganador de Madrid, que era el PP, sino a quien tenía el cociente siguiente. Ese es el mecanismo real. Cuando el blanco hace algo, saca del reparto a una lista que roza el 3 % y entrega su escaño al siguiente de la fila, sea quien sea.
La serie oficial cuenta también una historia sobre quién vota en blanco y por qué. El blanco creció sin pausa desde el 0,25 % de 1977 hasta el 1,58 % de 2000 y de 2004, su máximo, con 407.795 votos en las segundas. Bajó al 1,11 % en 2008 y repuntó al 1,37 % en 2011, unas elecciones celebradas seis meses después del 15-M en las que el voto nulo llegó al 1,29 %, su nivel más alto desde 1986. En 2015 el blanco cayó al 0,75 %, casi la mitad que en 2000, y desde entonces no ha pasado del 0,90 %. La lectura más razonable es que el blanco funciona como protesta de quien quiere votar y no encuentra oferta, y que una parte de esa protesta encontró papeleta con nombres cuando llegaron Podemos y Ciudadanos. Los datos agregados no permiten probarlo voto a voto, pero la coincidencia en el tiempo es difícil de pasar por alto.

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| Provincia | Valor | Detalle |
|---|---|---|
| A Coruña | 1 % | |
| Alacant | 1 % | |
| Albacete | 1 % | |
| Almería | 1 % | |
| Araba | 0 % | Álava 0,43 % |
| Asturias | 1 % | |
| Badajoz | 1 % | |
| Barcelona | 1 % | |
| Bizkaia | 1 % | |
| Burgos | 1 % | |
| Cantabria | 1 % | |
| Castelló | 1 % | |
| Ceuta | 1 % | |
| Ciudad Real | 1 % | |
| Cuenca | 1 % | |
| Cáceres | 1 % | |
| Cádiz | 1 % | Cádiz 1,11 % |
| Córdoba | 1 % | |
| Gipuzkoa | 1 % | |
| Girona | 1 % | |
| Granada | 1 % | |
| Guadalajara | 1 % | |
| Huelva | 1 % | |
| Huesca | 1 % | |
| Illes Balears | 1 % | |
| Jaén | 1 % | |
| La Rioja | 1 % | |
| Las Palmas | 1 % | |
| León | 1 % | |
| Lleida | 1 % | Lleida 1,12 % |
| Lugo | 1 % | |
| Madrid | 1 % | |
| Melilla | 1 % | |
| Murcia | 1 % | |
| Málaga | 1 % | |
| Navarra | 1 % | |
| Ourense | 1 % | |
| Palencia | 1 % | |
| Pontevedra | 1 % | |
| Salamanca | 1 % | |
| Santa Cruz de Tenerife | 1 % | |
| Segovia | 1 % | |
| Sevilla | 1 % | |
| Soria | 1 % | |
| Tarragona | 1 % | |
| Teruel | 1 % | |
| Toledo | 1 % | |
| Valladolid | 1 % | |
| València | 1 % | |
| Zamora | 1 % | |
| Zaragoza | 1 % | |
| Ávila | 1 % |
La geografía de 2023 apunta en la misma dirección. Lleida (1,12 %) y Cádiz (1,11 %) encabezan el voto en blanco, y en el fondo de la tabla aparecen las tres provincias vascas, con Álava en el 0,43 %, Gipuzkoa en el 0,53 % y Bizkaia en el 0,56 %. Allí la oferta con opciones reales de escaño es más amplia que en casi ningún otro sitio, porque cinco partidos (PNV, EH Bildu, PSE-EE, PP y Sumar) sacaron diputado en 2023 entre las tres provincias, y es plausible que eso deje menos espacio al voto de rechazo. Es una hipótesis compatible con los datos, no una demostración.
El blanco es, por último, el refugio preferido de las encuestas. En el estudio 3530 del CIS, de noviembre de 2025, el 3,38 % de los entrevistados dice que hoy votaría en blanco, según los microdatos ponderados. Entre quienes recuerdan haber votado en 2023, el 3,19 % afirma que lo hizo en blanco, cuando el dato oficial fue el 0,80 % de los votantes. Parte de esa distancia es el sesgo de recuerdo que el CIS arrastra siempre, y parte es que decir «en blanco» resulta una forma cómoda de no revelar el voto. De los 154 entrevistados que hoy votarían en blanco, solo uno de cada cuatro recuerda haberlo hecho en 2023, y casi cuatro de cada diez votaron al PSOE o al PP. Es una muestra pequeña, con un margen de error amplio, pero basta para leer con cautela cualquier sondeo que dé al blanco un peso que las urnas nunca le han dado. Lo explicamos con más detalle en por qué la estimación del CIS no es su intención directa.
Qué puede pasar el 29-N en Madrid

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| % | |
|---|---|
| PP | 38,95 % |
| PSOE | 25,11 % |
| Vox | 22,52 % |
| Frente Amplio | 7,66 % |
| Podemos | 3,77 % |
| SALF | 1,99 % |
Si el blanco vuelve a decidir un escaño, lo más probable es que sea en Madrid. Con la proyección de Capitol del 21 de octubre, que traslada a cada provincia la media del agregador de encuestas, el PP tendría allí el 38,95 % de los votos a candidaturas, el PSOE el 25,11 %, Vox el 22,52 %, Frente Amplio el 7,66 %, Podemos el 3,77 % y SALF el 1,99 %. El último de los 38 escaños cuesta unos 88.617 votos, el 2,50 %, mientras que la barrera, sin contar el blanco, está en 106.223. Cualquier lista que quedara entre esas dos cifras tendría votos para un diputado y aun así se quedaría sin él, que es exactamente lo que le pasó al CDS.
Hoy Podemos supera esa barrera por 27.348 votos y conserva su escaño madrileño, el único que le da la media. Si el 29-N se repitiera el voto en blanco de 2023 en Madrid, 28.960 sobres vacíos, el 3 % subiría 869 votos. Para que eso cambiara el resultado, Podemos tendría que terminar dentro de esa franja de menos de mil votos alrededor del 3 %, una coincidencia tan improbable como la de 1993, pero no imposible si pierde unas ocho décimas. SALF, en cambio, está demasiado lejos para que el blanco le afecte. En Barcelona la barrera, de 64.241 votos, apenas supera al último cociente, de 63.907, y la lista más cercana, SALF, se queda en el 1,36 %. Las cifras de la provincia se pueden seguir en la guía de Madrid para el 29-N.
El voto nulo tiene todavía menos recorrido. El artículo 96 anula el voto al Congreso emitido en papeleta no oficial, en un sobre con papeletas de listas distintas o en una papeleta con nombres tachados, añadidos o cambiados de orden, y ese voto no cuenta ni para la barrera. Un folio en blanco dentro del sobre, por cierto, no es voto en blanco sino nulo, porque no es el modelo oficial. La abstención tampoco altera cuántos diputados elige cada provincia, que fija el artículo 162 según la población y no según quién vota. Soria elegirá dos diputados vote la mitad de su censo o vote entero.
Ninguna de las tres opciones deja un escaño vacío, porque la ley los reparte siempre entre las listas. Quien quiera dejarlo vacío solo puede intentarlo con Escaños en Blanco, la candidatura que promete no ocupar los suyos y que en 2023 sumó 8.448 votos. Por eso la diferencia práctica entre votar en blanco y quedarse en casa es casi siempre nula en el reparto. El blanco cuenta como participación y entra en la barrera, la abstención no, y desde 1977 esa distinción ha valido exactamente un diputado.


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