Solo el 8,1% de los compradores en la comunidad son menores de 31 años, frente al 9,8% nacional, según datos del Notariado de 2025
Castilla y León registra la edad mediana más alta de España para comprar una vivienda, con 51 años, tres por encima de la media nacional (48), según datos del Portal Estadístico del Notariado correspondientes a 2025. La comunidad es la única del país donde la mediana supera los 50 años, un umbral que ninguna otra autonomía alcanza.
El aumento de la edad —dos años más que en 2014— refleja la exclusión de los jóvenes del mercado inmobiliario. Solo el 8,1% de las compraventas en Castilla y León en 2025 correspondió a menores de 31 años, casi dos puntos menos que la media española (9,8%) y muy lejos del 22% registrado en 2007. Las provincias con peores datos son Soria (53 años), Ávila y Salamanca (52), mientras que Valladolid (48) se sitúa en la media regional.
El encarecimiento de la vivienda es la principal causa. El precio medio del metro cuadrado en la comunidad alcanzó los 1.001 euros entre mayo de 2025 y abril de 2026, un 6,9% más que el año anterior y un 36% por encima de los 735 euros de 2015. Aunque el coste sigue siendo la mitad que la media nacional (1.958 euros), el esfuerzo económico para los jóvenes es desproporcionado: comprar una vivienda en Castilla y León requiere 8,3 años de salario neto anual para un menor de 29 años, frente a los 3,25 años de media para el conjunto de la población.
La crisis afecta especialmente a la emancipación. El Observatorio de la Emancipación del Consejo de la Juventud señala que el alquiler de una vivienda en solitario consume el 61,2% del salario neto mensual de un joven asalariado, cifra que se dispara al 82% para los menores de 24 años. La tasa de emancipación en Castilla y León cayó al 13,8% en el segundo semestre de 2024, la más baja desde 2006, y la edad media para salir del hogar familiar se sitúa en 30,4 años.
El perfil de compradores en la comunidad confirma la tendencia: el 26% tiene entre 41 y 50 años, mientras que los menores de 31 solo representan el 8,1%. El 91,7% de los compradores son nacionales, once puntos por encima de la media española, con predominio de rumanos y marroquíes entre los extranjeros (8,2%). El 93% de las operaciones correspondió a viviendas usadas, y el 67,2% fueron pisos.
Fuente: El Debate







