El Sindicato de Inquilinas seguirá asesorando al movimiento desde fuera, mientras la acampada mantiene su papel como referente de la lucha por la vivienda
La acampada en Sol se ha consolidado como la punta de lanza de la lucha por la vivienda y otras reivindicaciones sociales en las últimas semanas. El movimiento ha adoptado una organización horizontal entre sus participantes tras el anuncio del Sindicato de Inquilinas de que disminuirá su presencia en el asentamiento.
Cambio hacia la autogestión sin cargos
Ante la retirada parcial del Sindicato de Inquilinas, los ocupantes de la acampada han decidido prescindir de estructuras jerárquicas tradicionales. Cada colectivo participante asume responsabilidades de forma consensuada, sin designar cargos permanentes. Esta forma de gobernanza busca garantizar la igualdad de participación y evitar la concentración de poder.
Los participantes destacan que este modelo les permite gestionar recursos básicos y coordinar acciones con mayor agilidad. Según afirman, la ausencia de cargos facilita la toma de decisiones colectivas. Según la información publicada por info Libre (General), la decisión se tomó en una asamblea abierta que contó con la presencia de la mayoría de los residentes.
Crisis de vivienda: el marco de la acampada
La escasez de alquileres asequibles y el aumento de desahucios han impulsado la aparición de iniciativas autogestionadas que reclaman derechos habitacionales.
El Sindicato de Inquilinas ha sido clave en la defensa de los inquilinos. Su reducción de presencia en la acampada, anunciada esta semana, no supuso un abandono de la causa: continuará asesorando legalmente desde fuera. La propia información indica que el sindicato continuará apoyando al movimiento desde fuera del asentamiento, proporcionando asesoramiento legal y recursos puntuales.
La horizontalidad adoptada por la acampada no es inédita en el ámbito de los movimientos sociales españoles. Otros movimientos, como la ocupación en la Universidad de Granada en 2022, adoptaron modelos similares sin liderazgos formales para fomentar la participación directa.
Perspectivas y desafíos futuros
Los residentes reconocen que esta estructura sin liderazgo centralizado podría complicar las negociaciones con las autoridades locales. Sin embargo, sostienen que la fuerza del movimiento reside en su capacidad de movilizar a cientos de personas en acciones coordinadas.
Su continuidad dependerá, según los propios residentes, de dos factores: mantener la unidad interna y obtener respuestas de las administraciones a sus reivindicaciones. Los residentes confirmaron en asamblea que mantendrán reuniones periódicas para ajustar estrategias y fortalecer la cohesión.
La acampada sigue siendo un referente en la lucha por la vivienda. Su apuesta por la horizontalidad, sin embargo, plantea desafíos como la negociación con las autoridades o la cohesión interna a largo plazo.
Cobertura de Capitol






