María José Catalá responde a las quejas vecinales en el Cabañal con una estrategia centrada en la calidad del visitante, sin limitar el número de alojamientos
La alcaldesa de Valencia, María José Catalá, ha defendido este jueves una estrategia para mitigar las molestias causadas por los apartamentos turísticos basada en «mejorar el tipo de turista», en lugar de restringir su número. La declaración llega tras las denuncias vecinales en zonas como el Cabañal, donde la convivencia con este modelo de alojamiento se ha vuelto conflictiva.
Catalá no detalló medidas concretas para implementar esta política, pero subrayó que el turismo es un «pilar económico» para la ciudad. Valencia registró en 2025 más de 2,1 millones de pernoctaciones en alojamientos turísticos, un 12% más que el año anterior, según datos del Ayuntamiento. El Cabañal, barrio costero con alta densidad de viviendas de uso turístico, concentra el 30% de las quejas por ruidos, ocupación de espacios públicos y aumento de precios en alquileres residenciales.
La Ley de Turismo de la Comunidad Valenciana, en vigor desde 2018, otorga a los ayuntamientos competencia para regular la apertura de nuevos apartamentos turísticos, pero no para limitar su actividad una vez autorizados. El Gobierno valenciano, liderado por el PP, ha evitado hasta ahora imponer moratorias o cupos, a diferencia de otras ciudades como Barcelona o Palma de Mallorca, donde se han aprobado restricciones cuantitativas.
Las asociaciones vecinales del Cabañal exigen al Ayuntamiento que aplique la normativa de «uso residencial preferente» para frenar la proliferación de alojamientos turísticos. «No se trata de expulsar al turismo, sino de que no expulse a los vecinos», declaró a ABC el portavoz de la plataforma Vecinos del Cabañal, Juan López. El colectivo reclama, además, que se destinen fondos municipales para rehabilitar viviendas vacías y convertirlas en alquiler social.
El debate en Valencia refleja una tensión recurrente en ciudades con alta presión turística: cómo equilibrar los beneficios económicos del sector con la calidad de vida de los residentes. Mientras Barcelona y San Sebastián han optado por limitar licencias, ciudades como Málaga o Sevilla apuestan por modelos similares al de Catalá, priorizando la «turistificación de calidad» sin reducir la oferta.
Fuente: ABC







