Von der Leyen y Rutte se reúnen en Bruselas para coordinar una respuesta conjunta mientras los 27 analizan nuevas sanciones
El Gobierno alemán ha acusado formalmente a Rusia de estar detrás de los ataques con drones registrados en el aeropuerto de Leipzig el pasado 4 de agosto, un hecho que ha activado una respuesta coordinada de la Unión Europea y la OTAN.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, aseguró en la red social X que «los ataques híbridos no se quedarán sin respuesta», mientras que el secretario general de la Alianza Atlántica, Mark Rute, subrayó que «la OTAN seguirá reforzando nuestra capacidad para disuadir y defender a los Aliados frente a cualquier amenaza, incluidas las observadas en Leipzig». Ambos líderes han dejado claro que dan «total credibilidad» a las pruebas presentadas por Berlín, según declaró Rute.
La reunión entre Von der Leyen y Rutte, prevista para este miércoles en Bruselas, busca mejorar la coordinación frente a las amenazas híbridas, pasando del actual intercambio de información a un mecanismo de respuesta conjunta. Este encuentro se produce en un contexto en el que Estados Unidos ha instado a los aliados europeos a asumir un papel más relevante en la guerra de Ucrania y en la protección de sus propias infraestructuras.
Paralelamente, los ministros de Asuntos Exteriores de los 27 Estados miembros de la UE, reunidos en Wicklow (Irlanda) en el marco de una cita ordinaria ya programada, trabajan en una respuesta unificada frente a lo que Von der Leyen ha calificado como «la agresión rusa».
El desafío de los drones y la protección de infraestructuras críticas
El incidente en Leipzig no ha sido aislado. En el último año, la UE y sus Estados miembros han registrado un aumento de amenazas híbridas atribuidas a Rusia, que incluyen incidentes contra infraestructuras submarinas en los países bálticos, interferencias en sistemas de comunicación aéreos en Europa del Este y la entrada de drones en el espacio aéreo europeo durante los ataques rusos contra Ucrania. Sin embargo, el caso de Leipzig ha elevado el nivel de alarma: el 4 de agosto, dos drones fueron detectados en el aeropuerto, uno cerca de un avión de carga ucraniano y otro que obligó a abortar el aterrizaje de un avión de DHL. Diez días después, se halló un tercer dron en un campo al oeste del aeropuerto.
La respuesta a estas amenazas plantea un dilema estratégico. Tanto en Bruselas como en la sede de la OTAN se considera que el objetivo de Moscú es poner a prueba la unidad de los aliados, lo que ha llevado a evitar invocar el artículo 5 del Tratado de la OTAN, que establece que un ataque armado contra un Estado miembro se considera un ataque contra todos. La prioridad, según las fuentes, es mantener una postura firme y unida en la condena, sin caer en la provocación que pueda desencadenar una escalada.
Las sanciones a Rusia: un arma con límites crecientes
La UE ha recurrido históricamente a las sanciones como su principal herramienta de presión contra Rusia, pero el margen de maniobra se reduce a medida que las medidas se vuelven más específicas y afectan a intereses nacionales de los Estados miembros. El 21º paquete de sanciones, aprobado con dificultad, requirió numerosas concesiones, como las defendidas por Grecia para proteger a su sector naviero o por Austria en el caso del banco Rayesen.
Actualmente, más de 3.000 personas y entidades rusas están afectadas por la congelación de activos o restricciones comerciales. Sin embargo, cada vez es más complicado identificar nuevos nombres que no puedan ser impugnados judicialmente o vetados por algún país. Un ejemplo reciente fue el bloqueo de Bulgaria a la inclusión del patriarca ruso Kiril (Cirilo en español) en la lista de sancionados.
Otro frente abierto es el uso de los activos congelados de los bancos estatales rusos, una medida que Bélgica resiste. Este país alberga la mayoría de estos fondos a través de la entidad Troclear, y teme que una eventual confiscación pueda ser impugnada por Rusia en un tribunal de arbitraje al finalizar la guerra. Además, Troclear podría perder credibilidad si otros países dejan de confiarle sus activos, lo que expondría a Bélgica a demandas multimillonarias.
La paradoja actual, como resumió el exprimer ministro belga Alexander De Croo, es que «no estamos en guerra contra nosotros mismos». La UE se enfrenta al riesgo de que las sanciones terminen pesando más en su propia economía que en la rusa, una preocupación que ha llevado a replantear la eficacia de este instrumento.
La coordinación UE-OTAN: protección de infraestructuras y detección de drones
Entre las propuestas sobre la mesa para fortalecer la respuesta conjunta destacan la protección de infraestructuras críticas, como cables submarinos o aeropuertos, y la coordinación de proyectos para detectar e impedir la entrada de drones. La colaboración entre la UE y la OTAN se ha vuelto más urgente tras la presión de Estados Unidos para que Europa asuma mayores responsabilidades en la defensa colectiva y en el apoyo a Ucrania.
El caso de Leipzig ha servido como catalizador para acelerar estas discusiones. Aunque la OTAN y la UE ya cooperan en el intercambio de información, el objetivo ahora es dar un paso más hacia una respuesta operativa conjunta que permita actuar con mayor rapidez y eficacia ante amenazas híbridas.
Fuente: Público






