El Gobierno de Abelardo de la Espriella anuncia el giro diplomático tras reunirse con el canciller marroquí Naser Bourita en Cali, alineándose con EE.UU. y Trump
El Gobierno de Colombia ha reconocido este viernes la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental, un cambio radical en su política exterior que rompe con la postura mantenida desde 2022, cuando el entonces presidente Gustavo Petro restableció relaciones diplomáticas con la República Árabe Saharaui Democrática (RASD).
El anuncio lo realizó el vicepresidente José Manuel Restrepo junto al canciller Omar Bula Escobar durante un encuentro en Cali con el ministro de Asuntos Exteriores marroquí, Naser Bourita, horas después de la investidura del nuevo presidente colombiano, Abelardo de la Espriella. La Cancillería colombiana justificó la decisión en su cuenta de X como un paso para «revitalizar» las relaciones bilaterales «sobre la base de una visión a largo plazo», destacando que el acercamiento incluirá la negociación de un Tratado de Libre Comercio y mayores inversiones marroquíes en el país.
Este giro diplomático alinea a Colombia con la posición de Estados Unidos bajo el mandato de Donald Trump, quien en 2020 reconoció la soberanía marroquí sobre el territorio en disputa. Marruecos, que ocupa aproximadamente el 80% del Sáhara Occidental desde la retirada de España en 1975, presentó en 2007 ante la ONU un plan de autonomía para la región bajo su soberanía, rechazado por el Frente Polisario, que lucha por la independencia del territorio.
El canciller Bula Escobar confirmó que este sábado se emitirá una declaración formal en la que Colombia «reconocerá la soberanía de Marruecos sobre todo el territorio marroquí», una fórmula que incluye explícitamente el Sáhara Occidental. El vicepresidente Restrepo añadió que el objetivo es «construir un nuevo comienzo» en la relación bilateral, con un enfoque en lo político y económico.
La decisión colombiana podría tener repercusiones en la región, donde solo una decena de países —entre ellos España desde 2022— reconocen la soberanía marroquí sobre el Sáhara. La RASD, por su parte, cuenta con el apoyo de más de ochenta Estados, principalmente africanos y latinoamericanos, aunque muchos han retirado su reconocimiento en los últimos años bajo presión diplomática o económica de Marruecos.
Este movimiento se produce en un contexto de creciente influencia marroquí en América Latina, donde países como Brasil y Argentina han estrechado lazos con Rabat en los últimos meses. Para Colombia, el acercamiento a Marruecos también responde a intereses económicos, como la apertura de mercados para sus productos agrícolas y la atracción de inversión en sectores como las energías renovables.
Fuente: El Debate







