La Consejería de Educación, bajo Mercedes Zarzalejo, está preparando un nuevo decreto que permitirá a docentes tomar medidas de forma inmediata
Las claves
- Insultar a un profesor podía salir prácticamente gratis por los trámites burocráticos.
- Esperanza Aguirre intentó regular la autoridad docente en 2010 con la ley de Autoridad del Profesorado.
- El nuevo decreto busca reforzar la capacidad de docentes y equipos directivos eliminando los trámites que retrasan medidas disciplinarias.
- La iniciativa es impulsada por la Consejería de Educación, dirigida por Mercedes Zarzalejo.
El Gobierno regional madrileño anunció la preparación de un nuevo Decreto de Convivencia Escolar y Autoridad del Profesor. El texto, que será tramitado con urgencia, está previsto para entrar en vigor en el curso académico 2027-2028, ofreciendo tiempo a colegios e institutos para adaptar sus normas internas.
Según la iniciativa de la Consejería de Educación, dirigida por Mercedes Zarzalejo, el decreto permitirá a los docentes y equipos directivos tomar medidas de forma inmediata ante insultos, faltas de respeto o problemas de convivencia. Se eliminarán los trámites burocráticos que actualmente retrasan la adopción de sanciones disciplinarias.
El proyecto se basa en la experiencia previa de la ley de Autoridad del Profesorado de 2010, impulsada por Esperanza Aguirre. El nuevo decreto da un paso más al actualizar los procedimientos para que el colectivo docente disponga de mayor capacidad real en el día a día.
El texto definirá la tipificación de faltas leves, graves y muy graves, tanto durante las horas lectivas como en actividades extraescolares, servicios complementarios, transporte y redes sociales. Cada centro educativo podrá sumar a las faltas leves las sanciones que considere oportunas dentro de su autonomía.
El decreto también establecerá las medidas correctoras que podrán aplicarse cuando se cometan esas faltas.
Con estas nuevas competencias, actuaciones como insultos o faltas de respeto a los docentes podrán recibir una respuesta directa e inmediata, con presunción de veracidad cuando los hechos y la autoría estén claros.
Hasta ahora, insultar a un profesor podía salir prácticamente gratis porque el procedimiento se perdía en un mar de trámites burocráticos y administrativos.
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