La Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) advierte de que el refuerzo de la Guardia Urbana que prevé el gobierno de Jaume Collboni para el 11 de noviembre será insuficiente
El Ayuntamiento de Barcelona reforzará la Unidad de Refuerzo, Emergencias y Proximidad (UREP) para la jornada de huelga general del 11 de noviembre. El refuerzo se plantea en previsión de posibles altercados al estilo de los que se están viviendo en París y Milán.
En una carta dirigida al regidor de Seguridad y Prevención, Albert Batlle, CSIF ha pedido al menos seis o siete furgones de antidisturbios con sus dotaciones completas y más efectivos en las comisarias de distrito.
El sindicato ha comunicado que existe un alto riesgo de que el 11 de noviembre se produzcan altercados y situaciones de especial tensión. CSIF fundamenta su petición en la Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales, exigiendo una mayor protección de los agentes como prioridad en la planificación policial.
El consistorio ha decidido incorporar diez efectivos de refuerzo a la UREP para la jornada de huelga. CSIF considera que esta medida es insuficiente para afrontar una jornada que puede exigir una capacidad de respuesta superior a la habitual.
El sindicato recuerda los episodios de graves alteraciones del orden público vividos en Barcelona y en ciudades como París, Roma o Milán. Según CSIF, estos precedentes obligan a planificar con antelación para evitar que la falta de previsión comprometa la integridad física de los agentes y la seguridad de la población.
El objetivo del aumento de agentes y material de seguridad es proteger los comercios, la propiedad pública y privada, y garantizar la seguridad de la ciudadanía y de los manifestantes pacíficos. CSIF subraya que la prevención debe hacerse antes de que haya agentes heridos o comercios destrozados.
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