El documento de la Diputación alavesa recomienda residencias de máximo 20 personas y exige auditorías, atendiendo a unas 400 usuarios de Ascudean al año
Las claves
- Sara Maldonado advierte que hay que pasar de la reflexión a la actuación tras el Libro Blanco de los Cuidados de Álava.
- El Libro Blanco de los Cuidados de Álava fue presentado hace unos días por la Diputación alavesa.
- El documento recoge conclusiones y recomendaciones de una treintena de entidades e instituciones para fortalecer el sistema de atención en Álava.
- Alberto Basáñez, voluntario de Ascudean, señala la coordinación como la principal necesidad del sistema alavés.
- Basáñez denuncia la falta de comunicación entre instituciones y el desconocimiento de recursos disponibles que dificultan la atención a dependientes y familias.
Sara Maldonado, profesora e investigadora de la EHU, advierte que hay que pasar de la reflexión a la actuación tras la publicación del Libro Blanco de los Cuidados de Álava. El documento, presentado hace unos días por la Diputación alavesa, recoge conclusiones y recomendaciones de una treintena de entidades e instituciones para fortalecer el sistema de atención en la provincia.
Alberto Basáñez, voluntario de Ascudean, señala la coordinación como la principal necesidad del sistema alavés y denuncia la falta de comunicación entre instituciones y el desconocimiento de recursos disponibles. Basáñez reclama controles de calidad en residencias privadas mediante auditorías y estándares mínimos que garanticen una atención personalizada con la implicación de las familias. Ascudean atiende cada año a unas 400 personas y presta recursos de pago a un centenar, por lo que pide mayor reconocimiento del trabajo de las entidades y mejor coordinación con las administraciones.
Maldonado defiende que el nuevo sistema debe poner a las personas en el centro, escuchar sus necesidades y ofrecerles apoyos para que sigan decidiendo sobre sus vidas. Añade que cuidar no solo implica atender a quien ha perdido autonomía, sino también prevenir la dependencia, mantener relaciones sociales y favorecer la participación comunitaria.
Blanca Esther Tejedor, representante de Cruz Roja, advierte que las familias soportan buena parte del peso de los cuidados, gestionan citas, buscan recursos y a veces contratan a profesionales. Tejedor reclama más facilidades para acceder a los servicios y una respuesta coordinada que evite que las personas tengan que llamar a numerosas puertas para encontrar ayuda. Destaca el servicio Ser Cuidadora, que ofrece formación, atención telefónica gratuita y acompañamiento emocional, aunque reconoce que no todos los recursos están suficientemente conocidos.
Basáñez propone la incorporación de trabajadores sociales a los centros de atención primaria para detectar antes las situaciones de dependencia y coordinar la respuesta con los servicios sociales y entidades del terreno.
Las entidades participantes apoyan avanzar hacia residencias más pequeñas, con un máximo de 20 personas. Sin embargo, advierten que será necesario disponer de más profesionales y recursos para garantizar una atención digna.
El diputado foral de Políticas Sociales, Gorka Urtaran, afirma que los cuidados deben ser de calidad, accesibles y asequibles, de modo que ninguna persona se quede sin atención por motivos económicos. Urtaran reconoce que aún hay trabajo por hacer para garantizar una oferta suficiente de servicios y apuesta por reforzar los apoyos en el domicilio y el enfoque comunitario.
Todas las entidades coinciden en que el verdadero reto es convertir las propuestas del Libro Blanco en medidas concretas y asegurar los recursos necesarios para cambiar el modelo de atención en Álava.
Antes, en Capitol
30 de septiembre. La Puebla pide consulta para unirse a Álava. El Enclave burgalés vive un pulso institucional: el 1 de octubre se votará en uno de sus pueblos una moción para un referéndum de anexión al País Vasco, con el respaldo de la Diputación alavesa y la Fundación Vital del PNV.
29 de septiembre. Foment exige recuperar despidos por baja médica. La patronal catalana propone eliminar los complementos por incapacidad temporal y dar más peso a las mutuas en el Libro Blanco sobre el Absentismo Laboral.
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