Los vocales negocian cubrir sillones clave en las salas de lo Penal y Tercera, donde se juzgan casos como el ‘procés’ o el fiscal general
El Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) reactiva este septiembre las negociaciones para cubrir al menos cinco vacantes en el Tribunal Supremo, tras las jubilaciones de los magistrados Andrés Palomo, Ángel Hurtado, Pablo Lucas Murillo de la Cueva, Juan Ramón Verdugo y Miguel Colmenero.
La Sala Tercera, que revisa decisiones del Gobierno y las administraciones, y la Sala de lo Penal, encargada de enjuiciar a aforados, pierden a casi una cuarta parte de sus miembros. Entre los casos pendientes destacan el procés, el fiscal general, el caso Koldo o la revisión de sentencias por agresión sexual tras la ley del solo sí es sí.
El sillón más conflictivo es el de la presidencia de la Sala Tercera, que dejó vacío Lucas Murillo de la Cueva el 13 de julio. Los nombres que suenan son Eduardo Calvo, Ángeles Huet y Esperanza Córdoba, esta última favorita de los vocales progresistas para equilibrar la balanza con la Sala de lo Penal, donde ya hay cuatro vacantes.
Entre los más de cuarenta candidatos para estos puestos destacan el magistrado de la Audiencia Nacional Enrique López, el exconsejero madrileño José Ricardo de Prada o la catedrática Silvina Bacigalupo, vinculada al PSOE. Su posible nombramiento ha generado polémica por su perfil cercano a los socialistas.
Las negociaciones se antojan complejas: el último acuerdo para designar a Lucas y a Andrés Martínez Arrieta como presidente de la Sala de lo Penal se logró tras la retirada de las candidatas progresistas Ana Ferrer y Pilar Teso, tras nueve meses de bloqueo.
El órgano de gobierno, presidido por Isabel Perelló, debe iniciar nuevas negociaciones para nombrar a los candidatos que ocuparán los sillones vacantes, y la falta de consenso entre los bloques puede desembocar en un nuevo bloqueo dentro del CGPJ.
Para cubrir la vacante de Lucas Murillo de la Cueva, los vocales tienen a su disposición 14 candidatos, entre los que se incluyen magistrados de distintas salas y de la Audiencia Nacional, lo que añade un nivel adicional de complejidad a las deliberaciones.
Fuente: El Confidencial







