Policía, CNI y CIFAS alertaron de una «entrada masiva» tres días antes del asalto, pero el Jemad no recibió el aviso del Ejército hasta la mañana del 30
El Centro Nacional de Inteligencia (CNI) remitió a Presidencia del Gobierno una nota el 27 de julio en la que advertía de la posibilidad de un asalto a nado en la frontera de El Tarajal, tres días antes de que se produjera la entrada masiva. Así consta en los documentos desclasificados por el Ejecutivo, que sostiene que no se podía prever la «magnitud» de lo ocurrido, con más de 80.000 personas según la fuente y 72.000 según el Gobierno, que no ha presentado un recuento conocido.
Los avisos no partieron solo del CNI. La Policía Nacional registró el 27 de julio un «formulario de comunicación de hechos relevantes» en el que advertía de una «entrada masiva a nadar»: se refería a los 748 migrantes que habían entrado nadando en los 20 días previos, desde que se hizo pública el 8 de julio la sentencia del Tribunal Supremo que limitaba las devoluciones en caliente. La nota se alojó en el Centro Nacional de Comunicaciones, controlado por Interior, pero no consta si se trasladó a otras instancias del Cuerpo Nacional de Policía, del Ministerio ni a otras instituciones encargadas de la integridad territorial.
El Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (CIFAS) detectó el 27 de julio el riesgo «muy probable» de una «entrada masiva» en Ceuta para el 30 de julio, pero no lo trasladó al Jefe del Estado Mayor de la Defensa (Jemad), Teodoro Esteban López Calderón, hasta la mañana de ese mismo día 30. El Jemad se lo comunicó entonces a la ministra de Defensa, Margarita Robles, y esta a Pedro Sánchez. El correo llegó a las 10.06 horas y la avalancha comenzó en torno a las 11 horas, con el dispositivo habitual de cualquier otro día. El propio CIFAS alertó ese día a las 13.00 horas de la «pasividad» de los agentes marroquíes y de la «actuación negligente y pasiva» de las autoridades de Marruecos.
El CNI envió una segunda nota el 29 de julio, ya de carácter táctico, por un canal de alerta temprana a la Guardia Civil, la Policía Nacional y la Delegación del Gobierno en Ceuta. En el instituto armado la recibió la Unidad Central Especial 3 de los servicios de Información; en la Policía, la Comisaría General de Extranjería y Fronteras, la misma que un mes después remitió a la juez María Tardón un informe que acusaba a «gendarmes» y «agentes» del Estado marroquí de planificar y ejecutar el ataque. Por la «extraordinaria gravedad» de la situación, el CNI lo comunicó también a los servicios de inteligencia interior (DGST) y exterior (DGED) de Marruecos.
El CNI identificó dos grupos de Facebook seguidos por 182.000 personas en los que se convocaba una entrada a España aprovechando la Fiesta del Trono y dando por hecho que las autoridades estarían «distraídas». El Gobierno invoca el lapso de tres días entre la detección del riesgo y su traslado al Jemad para sostener que los mecanismos de la propia Administración no funcionaron bien, un argumento que traslada la responsabilidad a la cadena de mando y no a la falta de información.







