La Cámara Alta mantendrá la citación a Grande-Marlaska, Robles y Albares esta semana por la crisis migratoria de Ceuta pese al veto del Ejecutivo
La Mesa del Senado ha puesto a trabajar a los servicios jurídicos de la Cámara Alta para articular una respuesta legal frente a la decisión del Gobierno de España de no acudir a las comisiones extraordinarias convocadas sobre la gestión migratoria en Ceuta. La Mesa de la institución, controlada por la mayoría absoluta del Partido Popular, mantiene fijadas las citaciones parlamentarias para los días 12, 13 y 17 de agosto, fechas en las que estaban convocados los titulares de Interior, Defensa y Asuntos Exteriores. La iniciativa parlamentaria busca la comparecencia urgente del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, la ministra de Defensa, Margarita Robles, el ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, y el ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, para explicar la entrada de más de 70.000 migrantes en la ciudad autónoma de Ceuta acaecida el pasado 31 de julio.
La negativa de los miembros del Gabinete de Pedro Sánchez a personarse en la Cámara Alta se justificó formalmente desde el Ejecutivo central para evitar duplicidades procedimentales con la actividad del Congreso de los Diputados. Fuentes de la Moncloa confirmaron que los miembros del Gabinete acudirán a petición propia a la Cámara Baja durante la última semana del mes de agosto, una vez se reanude el periodo ordinario de sesiones parlamentarias. Esta decisión supone aplazar las explicaciones gubernamentales casi cuatro semanas desde los sucesos ocurridos en la frontera ceutí, rechazando el calendario fijado por el Senado que pretendía iniciar los debates de manera inmediata en el transcurso de la presente semana.
Ante este escenario de confrontación entre instituciones, el presidente del Senado, Pedro Rollán, dirigió una carta de tres páginas al secretario de Estado de Relaciones con las Cortes, Rafael Simancas. En dicho escrito, la máxima autoridad de la Cámara Alta advirtió formalmente de las responsabilidades legales en las que incurre el Ejecutivo al rechazar las citaciones del órgano legislativo. Rollán remarcó en el documento que no es posible pasar por alto la clara intención de evitar que el Senado ejerza las competencias de control que le atribuye el ordenamiento constitucional, recordando que la soberanía nacional y la protección de las fronteras exigen rendición de cuentas sin interrupción estival.
Las herramientas jurídicas ante la ausencia ministerial y el precepto constitucional
El equipo jurídico del Partido Popular contempla la presentación de un nuevo conflicto de atribuciones ante el Tribunal Constitucional como la vía principal para defender las prerrogativas del Senado. Esta fórmula procedimental, recurrida en más de diez ocasiones por el grupo popular a lo largo de la actual legislatura, permite someter al criterio del órgano garante de la Constitución la delimitación de competencias entre las Cortes Generales y el Gobierno. No obstante, al requerir plazos de tramitación prolongados, la interposición del recurso ante el tribunal no impedirá la ausencia de los ministros en las sesiones programadas para esta semana en la Cámara Alta.
De forma paralela, el presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, señaló en declaraciones periodísticas la posibilidad de llevar el conflicto ante la Sala Tercera del Tribunal Supremo. Núñez Feijóo argumentó que la condición de las Cortes Generales como órgano bicameral integrado por el Congreso y el Senado implica que la solicitud formal de comparecencia de una de las cámaras genera la obligación directa de acudir. Según la postura del grupo mayoritario, la comparecencia acordada en la Cámara Baja no anula ni sustituye el requerimiento previo registrado reglamentariamente en la Cámara Alta.
En el plano normativo, aunque la legislación parlamentaria vigente no recoge un catálogo de sanciones administrativas ni penales específicas para los miembros del Gobierno que declinen asistir a comisiones informativas, los servicios jurídicos del grupo parlamentario popular sustentan su posición en diversos artículos de la Carta Magna. En concreto, el escrito remitido a la Moncloa invoca el artículo 66.2 de la Constitución Española, que encarga la función genérica de control sobre la acción del Ejecutivo a las Cortes Generales en su conjunto, sin establecer una subordinación formal del Senado respecto al Congreso de los Diputados. Asimismo, el texto firmado por Pedro Rollán fundamenta la exigencia en los artículos 109 y 110 de la Norma Fundamental, los cuales facultan a las cámaras y a sus comisiones a reclamar la presencia de los miembros del Gobierno, estableciendo el deber de los ministros de acudir a los requerimientos formulación por los parlamentarios.
El antecedente del choque por Adamuz y la parálisis en el Tribunal Constitucional
El actual choque institucional entre el Poder Ejecutivo y el Senado cuenta con un antecedente directo registrado a principios del presente año. En enero de 2026, el Partido Popular recurrió a su mayoría parlamentaria en la Cámara Alta para requerir la comparecencia con carácter de urgencia del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, tras el accidente ferroviario de Adamuz que provocó la muerte de 46 personas. En aquella ocasión, el jefe del Ejecutivo rehusó acudir al Senado argumentando que daría las explicaciones oportunas en el Congreso de los Diputados varias semanas después, el 11 de febrero, una fecha distante del momento en que ocurrieron los hechos.
Como respuesta a aquel rechazo, la Mesa del Senado interpuso un conflicto de competencias ante el Tribunal Constitucional. El pleno del órgano de garantías, presidido por el magistrado Cándido Conde-Pumpido, admitió a trámite el recurso formulado por la Cámara Alta, incorporándolo a la lista de expedientes pendientes de resolución final. Este procedimiento se suma a la serie de recursos acumulados en la sede del tribunal sin que hasta la fecha se haya emitido un fallo firme que delimite con precisión los contornos del deber de comparecencia ministerial ante las peticiones del Senado.
Esta disputa jurídica coincide en el tiempo con el bloqueo institucional para la renovación del propio órgano garante de la Constitución. El Senado tiene pendiente de efectuar el nombramiento de cuatro magistrados del Tribunal Constitucional cuya renovación corresponde a la Cámara Alta, entre los que figura la plaza que ocupa su presidente. Sin embargo, la cúpula del Partido Popular no contempla negociar ni alcanzar un acuerdo con el PSOE para desencallar estas designaciones antes de la conclusión de la presente legislatura, lo que mantiene la composición del tribunal en la situación previa mientras se acumulan los conflictos competenciales entre el Gobierno y la Cámara Alta.
A pesar de la anunciada inasistencia de los miembros del Gabinete, la Presidencia de las comisiones del Senado ha confirmado que las sesiones correspondientes a la Comisión de Interior, la Comisión de Defensa y la Comisión de Asuntos Exteriores se celebrarán en los días y horas previstos. Los trabajos parlamentarios mantendrán su convocatoria formal los días 12, 13 y 17 de agosto, abriendo las sesiones reglamentarias y dejando constancia en el acta oficial de la postura adoptada por cada departamento ministerial frente al mandato del órgano legislativo.
Fuente: El Confidencial







