La patronal de pymes y la plataforma de billetes se suman al bando de la Comisión Europea frente a Confebús y el Gobierno español
El Tribunal General de la Unión Europea ha admitido este lunes la personación de Direbús y Flixbus como partes en el litigio. La causa decidirá si España debe permitir el cabotaje en líneas internacionales de autobuses.
Direbús, la patronal que agrupa a las pequeñas y medianas empresas del sector, y Flixbus, la plataforma internacional de venta de billetes, se incorporan a una causa iniciada por Confebús. Confebús recurrió la decisión de la Comisión Europea de abril de 2025 que obligó a España a aceptar el cabotaje.
Repercusiones para el mercado del autocar
Según el comunicado de Direbús, la entidad defenderá que la competencia y la entrada de nuevos operadores son esenciales para el futuro del transporte de viajeros por carretera.
Flixbus Alemania y Flixbus España también se consideran directamente afectadas por la decisión impugnada. Han manifestado su interés en la solución del litigio.
Posición de las grandes empresas y del Gobierno
El Gobierno español, apoyado por las grandes compañías del sector como Alsa y Avanza, se opone al cabotaje. Argumenta que la medida vulneraría el sistema concesional vigente.
Confebús, la mayor patronal del transporte por carretera, ha recurrido la decisión de la Comisión Europea ante la Corte de Justicia de la UE. Hasta ahora había sido la única parte admitida en el proceso.
El Tribunal reconoce que la demanda de Direbús tiene fundamento para sostener que el asunto del cabotaje en la línea Tréveris-Madrid puede suscitar cuestiones de fondo que afecten al funcionamiento del sector del transporte de viajeros por carretera.
El caso se origina en la pretensión de Flixbus de lanzar una línea que parte de Tréveris (Alemania) y llega a Madrid. El recorrido incluye paradas en Luxemburgo, Metz, Nancy, Lyon, Montpellier, Perpiñán, Barcelona, Zaragoza y Guadalajara, prohibidas por la normativa española.
La Comisión Europea había determinado que España no podía impedir que los autobuses internacionales hicieran paradas para recoger y dejar pasajeros. La decisión llegó tras un expediente de varios años y tras los intentos del Ministerio de Transportes de presentar argumentos ante Bruselas.
En respuesta, el Ministerio de Transportes inició una renovación de concesiones caducadas o inexistentes, según critican algunos operadores. El objetivo era cumplir con una de las exenciones previstas para el cabotaje.
El Tribunal también ha señalado que Confebús no ha rebatido los argumentos de Flixbus sobre la falta de derecho a intervenir en el asunto por ser una empresa de matriz alemana.
La decisión de admitir a Direbús y Flixbus amplía el debate. Podría influir en la evolución del marco regulador del transporte por carretera en la Unión Europea.
Si el Tribunal falla a favor del cabotaje, se abriría la puerta a que operadores de menor tamaño ofrezcan servicios con paradas intermedias, lo que potencialmente aumentaría la oferta y la competencia en rutas internacionales que atraviesan territorio español.
En caso contrario, la posición de las grandes empresas y del Gobierno podría mantenerse, manteniendo el modelo de concesiones exclusivas y limitando la entrada de nuevos operadores.







