El exjuez de menores explica que la responsabilidad civil de los menores que causan daños recae en sus padres y, si están bajo custodia pública, en la comunidad autónoma
Las claves
- Los menores de entre 14 y 18 años responden con arreglo a la ley del menor.
- Los padres son los responsables civiles de los daños que causan sus hijos.
- Si no pueden asumir la responsabilidad civil, puede derivar en un embargo.
- Cuando los menores están bajo custodia pública, la comunidad autónoma asume la responsabilidad civil.
- Calatayud afirma que en el país se ha perdido la autoridad de padres, policías y maestros.
El exjuez de menores Emilio Calatayud recordó, tras los disturbios protagonizados por menores en las últimas semanas, que los padres son los responsables civiles de los daños que causan sus hijos. Lo dijo en el programa ‘El Cascabel’ de TRECE junto a la profesora de la Universidad CEU San Pablo María Solano.
Calatayud recordó que los menores de entre 14 y 18 años responden con arreglo a la ley del menor, lo que puede conllevar internamiento. No se trata de una multa, precisó, sino de una responsabilidad civil que, si los padres no pueden asumirla, puede acabar en un embargo.
Indicó que cuando los menores están bajo custodia de una administración pública, corresponde a la comunidad autónoma asumir la responsabilidad civil. Calatayud vinculó los comportamientos violentos a una crisis de valores, declarando que en el país se ha perdido la autoridad de los padres, de los policías y de los maestros. Defendió la jerarquía familiar diciendo: «Yo soy más igual que mis hijos, porque soy su padre, y punto».
María Solano centró su intervención en la premeditación de los actos y la falta de supervisión parental, señalando que los jóvenes se organizaron a través de grupos de WhatsApp y recibieron instrucciones de ir vestidos de negro, con capucha y pasamontañas.
Solano preguntó dónde había empezado el problema y respondió que probablemente mucho antes, cuando un niño muy pequeño empezó a comportarse de manera inadecuada y no se le paró, citando como ejemplo el robo de una bolsa de patatas fritas. Aseguró que en muchas familias se ha dejado de educar para que los niños y adolescentes se conviertan en adultos responsables.
Calatayud recordó su frase de juzgado, «La ley de la botella: el que la tira, va por ella», y relató que condenó a jóvenes que cometieron actos vandálicos en la noche de Halloween a limpiar los cementerios. Preguntó retóricamente cómo reinsertar a un menor que nunca ha estado insertado, subrayando la necesidad de una estructura social y familiar básica.
Para cerrar, Calatayud concluyó que los padres y las escuelas son fundamentales para evitar que los menores se conviertan en adultos violentos.
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