El autor, que se suicidó después, atacó a profesores y alumnos en la escuela Debsirin Nonthaburi, frecuentada por hijos de altos cargos tailandeses
Un estudiante de 15 años ha asesinado a tres profesores y tres compañeros en un tiroteo en la escuela Debsirin Nonthaburi, un centro educativo de élite situado a 15 kilómetros al noroeste de Bangkok, antes de quitarse la vida. Las autoridades tailandesas confirmaron que, además, dos de los heridos se encuentran en estado crítico y que la cifra de víctimas podría variar en las próximas horas.
El ataque ocurrió alrededor de las 10:00 horas del viernes 7 de agosto. Horas después, la Policía encontró muertos en su vivienda a los abuelos del presunto autor, aunque no se ha aclarado si su muerte está directamente relacionada con el tiroteo. La escuela Debsirin Nonthaburi, para alumnos de entre 12 y 18 años, forma parte de una de las redes de colegios públicos más prestigiosas y antiguas de Tailandia, y ha sido frecuentada por hijos de altos cargos políticos del país.
Tailandia registra uno de los índices más altos de posesión de armas de fuego per cápita en Asia, lo que facilita la recurrencia de este tipo de incidentes. En febrero de 2026, un hombre irrumpió en una escuela de Hat Yai, en el sur del país, y asesinó a la directora del centro, además de tomar como rehenes a profesores y alumnos. Este nuevo episodio reabre el debate sobre el acceso a armas en el país y las medidas de seguridad en los centros educativos.
El Gobierno tailandés no ha emitido aún una declaración oficial sobre el suceso, pero el primer ministro, Srettha Thavisin, ha convocado una reunión de emergencia con el Ministerio de Educación y las fuerzas de seguridad para evaluar las medidas inmediatas. Organizaciones de derechos humanos y padres de alumnos han exigido en redes sociales un endurecimiento de las leyes de tenencia de armas y mayores controles en las escuelas.
La escuela Debsirin Nonthaburi, fundada en 1917, es conocida por su rigor académico y su alumnado, compuesto en gran parte por hijos de funcionarios, militares y políticos. Este hecho podría intensificar la presión sobre las autoridades para revisar los protocolos de seguridad en instituciones con perfiles similares, especialmente tras el precedente de febrero.
Fuente: Okdiario






