68 eurodiputados de cinco grupos, entre ellos el PPE y el PSOE, exigen a la Comisión Europea que evalúe si herramientas como ChatGPT difunden
Kim Van Sparrentak, eurodiputada neerlandesa de Verdes/ALE, ha liderado una pregunta parlamentaria dirigida a la Comisión Europea para exigir una investigación sobre el comportamiento de los principales chatbots de inteligencia artificial —ChatGPT, Gemini, Grok y Claude— en respuestas relacionadas con embarazos no deseados.
La iniciativa, registrada el 8 de septiembre, cuenta con el respaldo de 68 eurodiputados. Participan cinco grupos políticos, entre ellos el PSOE y La Izquierda. También firma una diputada del Partido Popular Europeo (PPE).
Los parlamentarios alertan de que estos sistemas difuminan la diferencia entre información sanitaria oficial y contenidos de organizaciones contrarias al aborto, sin aclarar su origen. Según un informe citado por AlgorithmWatch, en países como Italia o Reino Unido las fuentes oficiales no aparecen sistemáticamente en las respuestas. En cambio, en Alemania se detectaron recomendaciones de ‘asesoramiento’ antiaborto, pese a la regulación local.
En ella se plantean tres ejes clave para la discusión. Primero, la Comisión debe valorar si la desinformación sobre aborto constituye un riesgo sistémico. Este riesgo se evalúa según la Ley de Inteligencia Artificial de la UE. Segundo, se pregunta qué medidas adopta para garantizar la fiabilidad de estos sistemas. Tercero, se indaga cómo enfrenta una posible influencia extranjera. La eurodiputada finlandesa Sirpa Pietikäinen es la única del PPE en firmar. Comparte espacio con diputados españoles como Idoia Mendia (PSOE). También están Ana Miranda (Verdes/ALE) y Estrella Galán (La Izquierda).
Bruselas deberá responder si conoce el informe y qué acciones ha emprendido. La iniciativa no cuestiona directamente a las empresas tecnológicas. Sin embargo, subraya que la falta de transparencia en las respuestas podría vulnerar derechos fundamentales.
Informe de AlgorithmWatch: cómo responden los chatbots en cuatro países
El informe de AlgorithmWatch, citado por los eurodiputados, analizó cómo los cuatro chatbots —ChatGPT-5 de OpenAI, Gemini 3 de Google, Grok 4.3 de xAI y Claude Sonnet 4.8 de Anthropic— responden a consultas sobre interrupciones voluntarias del embarazo. Según los parlamentarios, la ausencia de etiquetas claras en las fuentes podría llevar a usuarias a plataformas no reguladas, agravando desigualdades en el acceso a información verificada.
La Comisión Europea ya ha mostrado sensibilidad ante estos riesgos. En julio de 2024, la vicepresidenta Margrethe Vestager advirtió sobre la necesidad de auditar algoritmos en salud, especialmente en temas sensibles como la reproducción. Ahora, los eurodiputados exigen datos concretos sobre la desinformación sistemática. Preguntan si dicha desinformación podría derivar en sanciones bajo la Ley de Servicios Digitales (DSA). La DSA es aplicable a plataformas como ChatGPT.
El debate trasciende lo sanitario. Esta preocupación es la capacidad de la IA para amplificar narrativas polarizadas. El riesgo es especialmente grave en ámbitos donde la neutralidad es crítica. Las empresas tecnológicas alegan que sus sistemas priorizan fuentes oficiales, aunque reconocen que los sesgos algorítmicos siguen siendo un desafío pendiente.
La respuesta de Bruselas podría redefinir las normas de IA en Europa
La respuesta de la Comisión podría impulsar la creación de protocolos para evaluar el impacto de la IA en derechos reproductivos. En el Parlamento Europeo, donde el PPE y los conservadores suelen oponerse a regulaciones más estrictas, la firma de Pietikäinen añade un matiz: incluso en grupos tradicionalmente pro empresa, hay voces que piden mayor supervisión cuando la salud de las ciudadanas está en juego.
El plazo para que Bruselas responda no está fijado. Sin embargo, la pregunta parlamentaria obliga a la Comisión a posicionarse antes de que finalice el año. Si confirma un riesgo sistémico, podría impulsar revisiones urgentes en la Ley de IA, actualmente en fase de implementación. Mientras, los eurodiputados insisten en la necesidad de transparencia en las fuentes. Sin ella, la inteligencia artificial no será una aliada de la democracia. Se convertiría en un nuevo campo de batalla ideológica.
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