Elma Saiz anuncia cuatro espacios temporales, incluyendo un parking cedido por el gobierno autónomo, mientras descarta la Fábrica de Harinas por protestas vecinales
El Gobierno ha comenzado a acondicionar cuatro espacios en Ceuta para acoger a 1.500 migrantes que llegaron irregularmente a finales de julio y permanecen en las calles de la ciudad autónoma, según anunció la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz. Los trabajos ya han empezado en el parking del Embolsamiento en la Loma Colmenar, cedido por el gobierno ceutí, donde se han montado las primeras tiendas.
Además del parking, se habilitarán las instalaciones de La Hípica —donde una excavadora allana el terreno—, el antiguo campo de fútbol del cuartel de caballería y el espacio del Guano, una antigua fábrica. Saiz descartó la Fábrica de Harinas de Otero, ofrecida inicialmente por el Ministerio de Defensa, debido al «descontento vecinal», según fuentes ministeriales. La ministra calificó el sistema de acogida como «flexible» y lo enmarcó en la respuesta del Ejecutivo para adaptar los recursos a las necesidades de Ceuta.
La crisis migratoria en Ceuta se agravó a finales de julio, cuando miles de personas cruzaron la frontera desde Marruecos en un episodio sin precedentes en los últimos años. La saturación de los centros de acogida existentes dejó a cientos de migrantes durmiendo al raso, lo que generó tensiones con las autoridades locales y críticas desde la oposición. El gobierno autónomo, liderado por el presidente Juan Jesús Vivas (PP), ha colaborado en la cesión de espacios, aunque previamente había exigido mayor implicación del Gobierno central en la gestión.
El marco legal aplicable es la Ley de Extranjería, que establece la obligación del Estado de garantizar la atención humanitaria a personas en situación irregular mientras se resuelve su situación administrativa. Sin embargo, la falta de plazas en los centros permanentes ha obligado a improvisar soluciones temporales, como las anunciadas ahora. En 2021, una crisis similar en Ceuta llevó al Gobierno a desplegar recursos extraordinarios, incluyendo la UME, aunque en esta ocasión no se ha mencionado su intervención.
La decisión del Gobierno llega en un contexto de creciente presión política. El PP y Vox han acusado al Ejecutivo de «abandono» y «falta de previsión», mientras que partidos como Podemos y Sumar han reclamado una respuesta «humanitaria y coordinada». La ministra Saiz evitó entrar en polémicas y se limitó a destacar la «colaboración» con las autoridades ceutíes, aunque el rechazo vecinal a uno de los espacios propuestos refleja las dificultades para conciliar la acogida con la aceptación social.
Los cuatro espacios habilitados funcionarán como dispositivos temporales mientras se evalúa la situación de los migrantes, que incluye la identificación, la tramitación de solicitudes de asilo o la posible devolución a Marruecos. Hasta ahora, el Gobierno no ha detallado plazos para la resolución de estos procesos, lo que mantiene la incertidumbre sobre el futuro de los afectados.
Fuente: La Vanguardia




