El programa permite una carencia de hasta 30 años y obliga a devolver el préstamo en 10 años, que sea la primera vivienda habitual
Según la economista Victoria Ballesteros, el Estado presta la cantidad adicional sin comisiones mientras el banco otorga la hipoteca principal.
El préstamo cubre como máximo el 20 % del valor del inmueble, con un tope de 40.000 euros para una vivienda de 200.000 euros. Se concede un periodo de carencia de hasta 30 años y, una vez finalizada la hipoteca, el beneficiario dispone de 10 años para devolver el préstamo.
Para acceder al crédito es obligatorio que sea la primera vivienda habitual y que esté vinculada a una hipoteca bancaria. No se trata de un préstamo para comprar una casa de vacaciones ni para pagarla al contado.
En caso de venta, el precio máximo está limitado al coste original más IPC y mejoras; si se alquila, la renta queda fijada por un tope legal. En ciudades como Madrid, Barcelona o San Sebastián, donde el precio medio de un piso ronda el medio millón de euros, el préstamo de 50.000 euros resulta insuficiente.
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