La Agència Catalana de l’Aigua actúa para mejorar el estado ecológico de Remolar y Ricarda, pero la seguridad aeroportuaria condiciona las actuaciones
El Govern catalán ha aprobado este domingo una inversión de 125.000 euros. La inversión servirá para restaurar las lagunas del Remolar y la Ricarda. Estas son dos espacios naturales emblemáticos del delta del Llobregat que podrían verse afectados por la ampliación del aeropuerto de El Prat.
La decisión, recogida en el documento de actuaciones de la Agencia Catalana de l’Aigua (ACÁ), busca cumplir con las exigencias de Bruselas sobre la mejora ecológica de estas masas de agua, aunque la obra de la tercera pista complica el proceso.
Las intervenciones están previstas para renovar el agua y recuperar los hábitats. Estas intervenciones chocan con el riesgo que representan las aves acuáticas para la seguridad aérea. Según el proyecto de Aena, la ampliación del aeropuerto destruiría parte de estos humedales. Estos humedales ya están degradados por décadas de urbanización, agricultura y la propia presencia de la infraestructura aeroportuaria. La laguna de la Ricarda, en particular, se ha convertido en símbolo de la polémica por el alargamiento de la pista. Este símbolo destaca pese a su valor ecológico.
La ACÁ está obligada por la Unión Europea a mejorar el estado ecológico de estas zonas. Sin embargo, las actuaciones se ven limitadas por el riesgo de colisiones entre aves y aeronaves. El Remolar, en Viladecans, ya ha recibido medidas parciales para renovar su agua, aunque su calidad sigue siendo deficiente. En el caso de la Ricarda, los problemas de eutrofización son más graves. La eutrofización es la acumulación de nutrientes que perjudica al ecosistema. Su restauración exigirá compatibilizar la seguridad con la recuperación ambiental.
Seguridad aérea vs. restauración ecológica: el dilema de las lagunas
Lluís Toldrà, miembro de la asociación ecologista Depana, criticó la contradicción entre las actuaciones ambientales y el proyecto de ampliación. La organización advierte que, sin una planificación integral, las lagunas podrían verse afectadas dos veces. Primero, por la ampliación del aeropuerto. Después, por la necesidad de restaurarlas tras las obras.
El Govern catalán actúa bajo presión administrativa y ecológica. Sin embargo, la viabilidad de estas actuaciones depende de que la ampliación del aeropuerto no agrave los problemas existentes. La ACÁ ya ha realizado trabajos previos, pero el delta del Llobregat sigue sufriendo la falta de aportaciones naturales de agua, clave para su recuperación. La decisión de invertir en estas lagunas refleja el conflicto entre desarrollo aeroportuario y conservación ambiental en una zona crítica para la biodiversidad catalana.
Mientras, Aena ha reservado fondos para la compra de humedales en el delta. Estos fondos se destinan antes de avanzar con la ampliación. No se ha concretado aún qué espacios podrían adquirirse. La polémica por el proyecto persiste, con ecologistas y partidos políticos divididos sobre si priorizar la infraestructura o la protección del medio ambiente.
Críticas ecologistas: ‘Se destruye un espacio como la Ricarda’
La restauración de estos humedales, si se lleva a cabo, supondría un avance en la recuperación de ecosistemas degradados. Sin embargo, su éxito dependerá de resolver el dilema entre seguridad aérea y conservación. La laguna de la Ricarda, en particular, podría convertirse en un caso de estudio. El caso serviría para mostrar cómo compatibilizar ambos objetivos. Todo ello en un entorno tan sensible como el delta del Llobregat.
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