Dana Erlich acusa a Pedro Sánchez de crear una «cortina de humo» y defiende la soberanía española de la ciudad autónoma
Israel rechaza de forma tajante cualquier vínculo con la crisis migratoria de Ceuta y acusa al jefe del Ejecutivo español, Pedro Sánchez, de utilizar a Tel Aviv como maniobra de distracción. La encargada de Negocios y máxima responsable de la Embajada israelí en España, Dana Erlich, criticó este jueves las declaraciones gubernamentales tras calificar los señalamientos directos contra su país como una simple «cortina de humo» carente de pruebas documentadas e informes formales.
Durante un acto organizado por Nueva Economía Fórum y presentado por el expresidente del Gobierno José María Aznar, la representante diplomática admitió que la relación bilateral atraviesa por «un momento crítico». Pese a esa tensión institucional, Erlich quiso marcar distancias políticas asegurando que su Estado distingue con claridad «entre el Gobierno actual y el país», al tiempo que ratificó que España continúa figurando como un socio relevante para su diplomacia tanto en el plano histórico como en el estratégico.
La posición israelí sobre la soberanía española de las ciudades autónomas en el norte de África quedó igualmente fijada durante la comparecencia. Frente a las especulaciones sobre la influencia de sus pactos diplomáticos, la diplomática remarcó que en su país nunca existió duda sobre quién ejerce la autoridad territorial en Ceuta, recordando una visita oficial previa en la que conoció la labor de coexistencia que coordina el presidente ceutí, Juan Jesús Vivas.
El tablero exterior de Tel Aviv compatibiliza los lazos con Madrid y el acercamiento a Rabat tras la firma de los Acuerdos de Abraham, orientados a neutralizar amenazas regionales como la de Irán. La diplomática argumentó que mantener una alianza con Marruecos en ningún caso implica descuidar la relación con el Estado español ni justificaría alentar movimientos fronterizos hacia territorio europeo.
La advertencia final de la delegación diplomática apuntó al impacto que genera la congelación unilateral de acuerdos industriales y militares. En este sentido, Erlich sostuvo que la suspensión de contratos de Defensa con compañías de su país compromete la seguridad nacional de España, argumentando que rescindir esos suministros tecnológicos especializados acaba pasando una factura directa a la protección de los ciudadanos españoles.







