El expresidente del PP, José María Aznar, visitó Ceuta y respaldó las siete medidas de Alberto Núñez Feijóo, entre ellas la devolución inmediata de los más de 70.000 migrantes que ingresaron el 30‑julio, criticando al Gobierno de Sánchez por su gestión.
El expresidente del Gobierno José María Aznar, presidente de la fundación FAES, llegó a Ceuta este jueves para exigir una actuación «con firmeza» que restablezca el orden, la seguridad y la normalidad tras la oleada migratoria del 30 de julio.
Durante su intervención, Aznar avaló las siete propuestas presentadas por el presidente del PP Alberto Núñez Feijóo, destacando la necesidad de devolver a todos los inmigrantes, mayores y menores, que cruzaron la frontera ese día, y afirmó que «quien asalta nuestra frontera no puede permanecer en territorio nacional».
El expresidente también lanzó críticas veladas al Gobierno de Pedro Sánchez, recordando que la soberanía nacional no tiene vacaciones y que, una vez agredida, solo cabe restaurarla, aludiendo a la ausencia del Ejecutivo durante sus vacaciones de verano.
En la sede de la Asamblea, Aznar se reunió con el presidente de la ciudad autónoma Juan Jesús Vivas y miembros de su gobierno, y firmó el libro de honor, mientras la fundación FAES denunciaba la «actitud claudicante» del Gobierno y el «efecto llamada» generado por la sentencia del Tribunal Supremo que prohibió las devoluciones en caliente.
El expresidente subrayó la urgencia de reforzar la frontera más expuesta, describiéndola como «tan nacional como europea», y señaló que la política exterior debe evitar que España quede aislada y sujeta a extorsiones, indicando que la preocupación principal debe ser la opinión de los ceutíes y no la de Marruecos.
Estas declaraciones se producen cuatro semanas después de que más de 70.000 personas ingresaran en Ceuta, una cifra que ha puesto bajo presión a las administraciones locales y al propio Gobierno central, que aún no ha anunciado medidas concretas para revertir el flujo migratorio.
El 31 de julio, el Tribunal Supremo dictaminó que las devoluciones en caliente eran ilegales, provocando lo que Aznar llamó el «efecto llamada» que ha intensificado la presión sobre las autoridades locales y ha generado un debate sobre la viabilidad de las medidas de retorno propuestas por el PP.
Fuente: 20 minutos







