Los alrededores del centro de acogida se llenan de personas que llevan tres días sin comer, mientras los agentes dispersan a la entrada.
Miles de migrantes esperan hambrientos en los alrededores del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de Ceuta, sin saber si serán expulsados, iniciarán los trámites de asilo o recibirán permisos de residencia temporales, según relata El Mundo. La avalancha del jueves, protagonizada por una cadena humana de más de 50.000 personas que irrumpió en la ciudad a través del espigón fronterizo, ha dejado al centro con una ocupación muy por encima de sus 512 plazas.
Un marroquí sentado sobre unas rocas cercanas a la carretera de acceso al CETI se quejaba al periodista: «Amigo, pan, leche, galletas, por favor, hermano. Llevamos tres días sin comer». Los agentes de la Policía Nacional consiguieron dispersar a los que se agolpaban en la puerta, pero el bosque colindante y la parte inferior de la carretera siguen llenos de jóvenes, algunos durmiendo en el suelo, y hay mujeres y menores que no saben a quién acudir.
Entre los llegados hay marroquíes, que son mayoría, además de argelinos, sudaneses, malienses, afganos, palestinos, libios y chadianos, según el testimonio recogido por el diario. Adam, un chico de Tetuán que accedió en mitad de la cadena humana, relata que llegó en autobús con un grupo de amigos hasta Castillejos, la población marroquí al otro lado de la frontera, y que a algunos no los ha vuelto a ver.
La crisis migratoria ha puesto el foco en la actuación de Marruecos, ya que los migrantes describen que apenas había «3-4 gendarmes» que «solo nos echaban hacia el mar», según el testimonio que recoge El Mundo. La ciudad autónoma de Ceuta, con competencias en acogida, se enfrenta a un reto logístico y humanitario mientras se decide la situación administrativa de cada persona.
Fuente: El Mundo
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