El intento de recuperar Madrid fracasó en agosto de 1809, dejando al Ejército de La Mancha gravemente debilitado
El 11 de agosto de 1809, la batalla de Almonacid se convirtió en uno de los campos de batalla más sangrientos de la guerra de la Independencia. Más de 50.000 soldados ocupaban los cerros, los olivares y las llanuras que rodeaban el pueblo de Almonacid, en la provincia de Toledo.
El general Francisco Javier Venegas, al mando del Ejército de La Mancha, avanzó hacia Toledo para presionar a las fuerzas francesas. Sin embargo, el general Horace Sébastiani, con un ejército de más de 26.000 soldados, 4.000 jinetes y 40 piezas de artillería, se enfrentó a las tropas españolas.
El castillo y los cerros decidieron la batalla
Las tropas españolas se desplegaron alrededor de Almonacid, con posiciones en el cerro del Castillo, el cerro Santo, Utrera y los Cerrajones. Los franceses atacaron los Cerrajones, defendidos por los batallones de Bailén y Jaén, y después de rechazar las primeras acometidas, la superioridad francesa se impuso.
Los refuerzos enviados por Venegas llegaron demasiado tarde, y los franceses conquistaron las alturas y comenzaron a castigar el centro y la derecha españoles. La división del general Gaspar de Vigodet cubrió la retirada y evitó que el Ejército de La Mancha fuera completamente destruido.
Consecuencias de la batalla
La batalla de Almonacid dejó más de 6.000 bajas entre muertos, heridos y prisioneros. Las pérdidas españolas se estiman en torno a los 4.000 hombres, mientras que las bajas francesas rondaron las 2.300. La derrota puso fin al intento de recuperar Madrid y dejó gravemente debilitado al Ejército de La Mancha.
La victoria francesa tuvo tanta importancia para la propaganda imperial que el nombre de Almonacid terminó grabado entre las batallas conmemoradas en el Arco de Triunfo de París. Hoy en día, el castillo de Almonacid continúa vigilando los mismos cerros donde se enfrentaron dos ejércitos y murieron centenares de hombres.
El general Venegas, aunque derrotado, logró escapar de la batalla y se refugió en la ciudad de Toledo, donde se reorganizó y preparó una nueva ofensiva para recuperar Madrid. Sin embargo, la derrota en Almonacid había debilitado significativamente al Ejército de La Mancha, lo que dificultó su capacidad para lanzar un ataque exitoso en el futuro.
La batalla de Almonacid también tuvo un impacto significativo en la opinión pública española. La derrota en la batalla y la pérdida de miles de vidas españolas generaron un sentimiento de desesperanza y desánimo entre la población, lo que dificultó la resistencia española en los meses siguientes.
El general José Bonaparte, hermano de Napoleón y gobernador de la Península, se encontraba en Almonacid durante la batalla, y su presencia en el campo de batalla fue un factor importante en la victoria francesa.
La batalla de Almonacid se libró en un momento crítico de la guerra de la Independencia, cuando las fuerzas españolas estaban intentando recuperar Madrid y expulsar a los franceses de la Península. La derrota en Almonacid fue un golpe importante para las fuerzas españolas y dificultó su capacidad para lanzar un ataque exitoso en el futuro.
Fuente: El Debate (España) (se abre en otra pestaña)







