Con el respaldo de los socialdemócratas y el apoyo condicionado de los liberales, superó este martes los 233 votos que necesitaba tras seis meses de bloqueo político
Las claves
- Bruselas espera disciplina fiscal y continuidad europea.
- La OTAN espera estabilidad en un país estratégico para la defensa del mar Negro.
- Su elección es un revés táctico para la derecha radical nacionalista prorrusa.
- El presidente Nicusor Dan lo eligió el 5 de octubre como su cuarto candidato a primer ministro.
El Parlamento rumano invistió este martes a Luca Niculescu como jefe del Gobierno con 280 votos a favor, por encima de los 233 que necesitaba, tras seis meses de bloqueo político.
El respaldo provino de los socialdemócratas y del apoyo parlamentario condicionado de los liberales. Bruselas espera de él disciplina fiscal y continuidad europea, mientras la OTAN busca estabilidad en un país estratégico para la defensa del mar Negro.
Su elección también constituye un revés táctico para la derecha radical nacionalista prorrusa, cercana a Donald Trump. Niculescu no es un dirigente tradicional; es periodista, diplomático y negociador de la incorporación de Rumanía a la OCDE. El presidente Nicusor Dan lo eligió el 5 de octubre como su cuarto candidato a primer ministro desde la caída del Gobierno anterior en mayo.
Su proyecto político combina regeneración y garantías sociales, con la reducción del déficit público y la promoción de la producción nacional. También incluye actualizar pensiones, proteger a familias vulnerables con tres hijos o más, ampliar la formación profesional y acelerar el programa «Primer Empleo».
Niculescu, formado en periodismo europeo en Estrasburgo y expresentador de Radio France Internationale, fue embajador en París entre 2016 y 2021. Al recibir el encargo del presidente, advirtió: «No puedo prometer milagros», pero garantizó seriedad en el uso del dinero público y previsibilidad económica.
El principal apoyo proviene del Partido Socialdemócrata (PSD), que ocupa once de los dieciocho puestos ministeriales previstos. Su líder, Sorin Grindeanu, ha defendido el respaldo como forma de evitar una crisis económica más grave, pero ha aclarado que Niculescu no pertenece al PSD. El Partido Nacional Liberal (PNL) y la minoría húngara UDMR ofrecen apoyo parlamentario sin entrar en el gabinete.
El PSD exige que el Gobierno presente antes del 1 de diciembre un proyecto presupuestario para 2027 y rechaza nuevas subidas de impuestos. Los liberales reclaman realismo presupuestario y continuidad en la reducción del déficit.
Rumanía registró un déficit público superior al 9 % del PIB en 2024 y la meta acordada es situarlo por debajo del 3 % en 2030. Las agencias de calificación han advertido riesgos para la solvencia del país si no aprueba un presupuesto creíble.
El leu ha caído y el coste de financiación del Estado se ha elevado tras la crisis política. El presupuesto para 2027 y las reformas son clave para recibir ayudas europeas.
Rumanía comparte una frontera de unos 614 km con Ucrania y tiene una posición estratégica en el mar Negro, participando en la defensa del flanco oriental de la OTAN. Cazas rumanos F-16 interceptaron dos drones sobre aguas territoriales rumanas, según el Ministerio de Defensa.
La designación de Niculescu constituye un contrapeso institucional a la estrategia de la formación nacionalista AUR, liderada por George Simion.
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