El ministro de Transportes interviene en X para desmentir un vídeo viral que atribuía el fuego a un ataque intencionado, generando miles de interacciones
El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha generado una polémica en redes sociales al calificar de «basura humana» a los usuarios que difundieron un bulo sobre el incendio de una iglesia en Saint-Tours (Quebec, Canadá). El vídeo, viralizado en X, mostraba el templo del siglo XIX en llamas acompañado de afirmaciones que sugerían un ataque deliberado, aunque las autoridades canadienses confirmaron que el fuego se originó por un rayo durante una tormenta eléctrica.
Puente publicó la imagen del incendio junto al mensaje «Basura humana», dirigido a quienes propagaban la versión falsa. La respuesta, compartida en cuestión de minutos, se convirtió en uno de los contenidos más comentados del día en la plataforma. Según fuentes de su entorno, el ministro buscaba frenar la difusión de desinformación que «genera alarma social y distorsiona hechos verificados», marcando un límite ante narrativas falsas que se amplifican rápidamente en redes.
El incendio, que destruyó por completo la iglesia construida en 1849, fue confirmado como un accidente natural por los servicios de emergencia canadienses. X añadió una nota de verificación al vídeo original, aclarando que no existían indicios de violencia o motivaciones ideológicas. La intervención de Puente se enmarca en una estrategia de presencia activa en la red social, donde suele responder sin rodeos a publicaciones que considera des informativas.
El episodio reactiva el debate sobre la responsabilidad de los usuarios al compartir contenidos sin contrastar. Representantes públicos como Puente han intensificado sus reacciones directas ante bulos, aunque su contundencia ha sido interpretada por algunos sectores como una llamada de atención sobre la viralidad de información no verificada. La iglesia de Saint-Tours, de estructura de madera, quedó reducida a cenizas tras el impacto del rayo, un hecho que, pese a su origen natural, fue tergiversado para alimentar teorías conspirativas.
La respuesta del ministro se suma a otros casos recientes en los que figuras políticas han intervenido públicamente para desmentir desinformación. Su mensaje, breve, pero contundente, ha reavivado el debate sobre los límites entre la libertad de expresión y la propagación de contenidos falsos, especialmente cuando estos distorsionan hechos con imágenes impactantes.
Fuente: La Razón







