Docentes del IES Jiménez de la Espada reclaman más tiempo de clase y participación en el diseño de una prueba de 90 minutos
Profesores de Secundaria de la Región de Murcia expresan su malestar por los cambios anunciados para la prueba de acceso a la universidad (PAU) de Lengua y Literatura. Chelo García y Joaquín Piqueras, docentes del IES Jiménez de la Espada en Cartagena, explican que la incorporación de la poetisa cartagenera Carmen Conde complica aún más una prueba que ya consideran demasiado extensa.
En la primera reunión de coordinación de la asignatura, los docentes conocieron la inclusión de poemas de ‘Mientras los hombres mueren’ de Carmen Conde. «Nosotros encantados de poder dedicar tiempo a la figura de nuestra cartagenera», afirma García, aunque subraya que el rechazo no recae en la autora sino en el momento de la incorporación, cuando las clases ya han comenzado.
Piqueras reconoce que la noticia «fue una sorpresa para todos» y señala que se propuso retrasar el cambio hasta el próximo curso. «Estamos de acuerdo, pero que se haga de cara al año que viene», resume la petición trasladada por los profesores.
Tres horas semanales para un examen de 90 minutos
Los docentes también denuncian la eliminación de la optatividad en Literatura, que hasta ahora permitía a los estudiantes elegir entre autores y profundizar en lecturas específicas.
La asignatura dispone de tres horas semanales en segundo de Bachillerato. Los profesores consideran ese tiempo insuficiente para cubrir el temario y preparar a los alumnos para una prueba de noventa minutos. «Hay una desproporción muy grande entre lo que realmente se pide y el tiempo que tienen de examen», indica Piqueras.
Los docentes piden participar en el diseño de la prueba
Ante esta presión, los docentes afirman haber pasado de ser transmisores de contenido a convertirse en ‘entrenadores de alto rendimiento’. «Nos olvidamos de dar otro tipo de contenido que podría enriquecerles mucho más», reconocen, comparando la situación con aprender a conducir solo para aprobar el examen.
Los profesores reclaman una mayor participación en el diseño de la prueba. «Una decisión unilateral desde el ámbito universitario está muy lejos de lo que es la realidad del aula», sostiene García.
Los docentes concluyen que la solución pasa por estabilizar el modelo de la prueba, ya sea retornando a una fórmula basada en un único texto o, si se mantiene el formato actual, reducir el contenido o ampliar la duración del examen. «Lo escucha todos los años y no nos hace caso», afirman, subrayando la necesidad de que sus propuestas sean tenidas en cuenta para evitar una carrera contra el reloj en la PAU.
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