El presidente gestiona desde La Mareta la crisis de Ceuta y endurece protocolos tras el espionaje con Pegasus en 2021, incluyendo la retirada de móviles en reuniones
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha desplegado un dispositivo de seguridad sin precedentes en su residencia vacacional de La Mareta (Lanzarote), con 120 agentes de los Grupos de Reserva y Seguridad (GRS) de la Guardia Civil hasta el próximo 24 de agosto. El operativo, confirmado por fuentes del operativo a La Razón, refuerza tanto la protección física como tecnológica del presidente, en un contexto marcado por la crisis migratoria en Ceuta y el precedente del espionaje con el programa Pegasus en 2021.
Los GRS, unidades especializadas en protección de infraestructuras críticas, actúan como segundo cinturón de seguridad alrededor de Sánchez, complementando al equipo habitual de escolta de Moncloa. El dispositivo incluye también vigilancia marítima, con medios del Servicio Marítimo de la Guardia Civil desplegados para controlar las aguas próximas a la residencia. La medida responde a la necesidad de blindar las comunicaciones presidenciales tras el ciberataque de 2021, cuando el teléfono de Sánchez fue infectado con Pegasus, permitiendo la extracción de 2,6 gigabytes de datos. Aunque la investigación judicial no identificó al responsable, Marruecos ha sido señalado en varias ocasiones como posible autor, lo que ha elevado la alerta en torno a la seguridad de las reuniones gubernamentales.
La Mareta, tradicionalmente un lugar de descanso familiar, se ha convertido en un centro de gestión política durante la crisis de Ceuta. Sánchez ha mantenido allí reuniones por videoconferencia con ministros clave como Fernando Grande-Marlaska (Interior), Margarita Robles (Defensa) y José Manuel Albares (Asuntos Exteriores), mientras el Gobierno enfrenta tensiones internas por la gestión de la avalancha migratoria de 72.000 personas. Robles ha defendido públicamente al CNI, recordando que Interior también dispone de servicios de inteligencia, en un intento de desviar críticas tras negar que su ministerio recibiera alertas previas. Albares y Sánchez, por su parte, han optado por una postura más prudente hacia Marruecos, pese a las sospechas de colaboración en el desbordamiento fronterizo.
El refuerzo de seguridad incluye medidas inéditas, como la retirada de teléfonos móviles a quienes accedan a reuniones con el presidente, un protocolo que no formaba parte de sus vacaciones anteriores. La decisión refleja la preocupación por evitar nuevos episodios de espionaje, especialmente tras la visita de Sánchez a Ceuta, donde ya se extremaron las precauciones con canales de comunicación seguros. La crisis ha reavivado el debate sobre la vulnerabilidad de las comunicaciones gubernamentales, un tema que cobró relevancia tras el caso Pegasus y que ahora se extiende a la gestión de emergencias migratorias.
El dispositivo en Lanzarote permanecerá activo al menos hasta el 24 de agosto, aunque las fuentes consultadas advierten que podría adaptarse a la agenda presidencial. Sánchez tiene previsto viajar hoy al Observatorio de Yebes (Guadalajara) para observar el eclipse solar, un desplazamiento que requerirá ajustes en la protección. La afluencia de visitantes a Canarias durante el fenómeno astronómico ha obligado a extremar las precauciones, incluyendo la vigilancia de posibles protestas o incidentes en las inmediaciones de La Mareta, donde ya se han registrado pintadas y manifestaciones en el pasado.
La gestión de la crisis de Ceuta desde un entorno vacacional ha generado críticas internas en el PSOE, con voces que cuestionan la imagen de Sánchez compartiendo recomendaciones culturales en redes sociales mientras la ciudad autónoma afrontaba el colapso. La tensión entre Defensa e Interior por la información previa sobre la avalancha migratoria añade presión al Gobierno.
Fuente: La Razón







