La movilización había reunido cerca de 60 tiendas de campaña y había congregado a cientos de personas en sus distintas convocatorias
Las claves
- Isusko Blanco, acampado desde el primer fin de semana, dice que sienten "un poco de penita" al final de la protesta.
- Blanco afirma que la acampada surgió de forma espontánea, impulsada por jóvenes y sin respaldo de partidos ni sindicatos.
- Blanco calcula que disponen de entre 20 y 30 mantas para donar, además de chaquetas y otras prendas.
- Los alimentos acumulados incluyen galletas, cereales, arroz y legumbres en conserva.
La acampada por el derecho a una vivienda digna frente al Teatro Arriaga de Bilbao ya ha comenzado a desmontarse este sábado y se espera que el proceso concluya mañana domingo, tres semanas después de su inicio. La movilización había reunido cerca de 60 tiendas de campaña y había congregado a cientos de personas en sus distintas convocatorias.
Isusko Blanco, uno de los acampados desde el primer fin de semana, reconoce que afrontan el final de la protesta con «un poco de penita» y emoción, pero también con orgullo por el trabajo realizado. «Estamos muy orgullosos de todo lo que hemos trabajado», señala Blanco.
Blanco remarca que la acampada surgió de forma espontánea, impulsada por jóvenes y sostenida mediante la autogestión, sin el respaldo de partidos políticos ni sindicatos. A su juicio, la respuesta ciudadana demuestra el apoyo que ha recibido la protesta durante estas semanas.
Blanco insiste en que el fin de la acampada no supone el final de las reivindicaciones: «Esta acampada se va del Arriaga, pero no se va de nuestra vida ni se va a ir de las calles».
El desmontaje obliga a organizar los recursos acumulados durante las tres semanas, revisando existencias de comida, ropa y mantas para distribuirlas entre quienes más las necesitan. Blanco calcula que disponen de entre 20 y 30 mantas para donar, además de chaquetas y otras prendas. En cuanto a los alimentos, cuentan con productos básicos como galletas, cereales, arroz y legumbres en conserva.
La lluvia ha complicado la tarea: parte de la ropa se ha mojado y también ha afectado a las provisiones. La organización del reparto es una de las prioridades inmediatas de los acampados para ayudar a otras personas una vez que abandonen la plaza.
Con el final de la acampada, los participantes ponen ahora el foco en la huelga general convocada para el próximo 11 de noviembre. Blanco considera que la movilización puede convertirse en un nuevo punto de inflexión en las reivindicaciones sociales y laborales, y anima a la ciudadanía a secundarla.
El acampado defiende que la lucha por la vivienda debe continuar en las calles y vincula esta reivindicación con las condiciones de vida de la clase trabajadora y de la juventud. En ese sentido, llama a paralizar la actividad económica durante la jornada de huelga para visibilizar sus demandas.
La huelga general del 11 de noviembre se presenta ahora como la próxima cita para mantener la presión por el acceso a una vivienda digna.
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