El mandatario exige a Kevin Warsh situar las tasas en mínimos tras registrarse 162.000 nuevos puestos de trabajo y ante la cita del 16 de septiembre
Una exigencia directa a la Reserva Federal para recortar los tipos de interés marcó la comparecencia pública del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien advirtió de que cesará los intercambios comerciales con las naciones con las que la economía estadounidense registre déficit si el banco emisor no ejecuta la rebaja. El mandatario vinculó esta advertencia a los últimos registros del mercado laboral, que reflejaron una creación de 162.000 nuevos empleos y rebasaron las previsiones macroeconómicas previas. Durante su intervención, Trump demandó: «¡Bajen las tasas de interés porque EEUU tiene un crédito mucho más sólido que en los últimos tiempos!». En caso de que el organismo regulador mantenga el precio del dinero en los niveles actuales, el jefe del ejecutivo aseguró que suspenderá las compras a los socios con desequilibrio en la balanza comercial, argumentando que esa opción resultaría «mejor que los aranceles» y que dispone de «pleno derecho» tras la resolución del Tribunal Supremo que calificó de «ridícula».
La postura del presidente estadounidense busca fijar el tipo de referencia más reducido del planeta para emular lo que denominó «los viejos tiempos». En ese contexto, emplazó directamente al presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, a quien describió como un «nuevo y gran líder» que debe «espabilar». El argumento de la Casa Blanca se apoyó en los indicadores de contratación laboral, a los que Trump catalogó como «increíbles», afirmando que superaron «todas las estimaciones (¡excepto la mía!) por el doble y el triple». Las cifras de ocupación devuelven el vigor al panorama productivo de la potencia norteamericana, después de que los datos preliminares del mes de julio hubiesen reflejado una desaceleración en la generación de puestos de trabajo.
La postura de Kevin Warsh ante el control de precios
El instituto emisor estadounidense mantiene programado su próximo encuentro decisorio para el 16 de septiembre, fecha en la que se reunirá el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) con el fin de definir la política monetaria. La cita llega condicionada por la presión inflacionaria y el escenario geopolítico derivado de la guerra de Irán. Pese a que fue nominado por Trump hace escasos meses para asumir la presidencia de la entidad, Warsh no ha descartado decretar un incremento del precio oficial del dinero si las cifras de inflación persisten sin descender. Este posicionamiento técnico contrasta con las demandas habituales de la presidencia para forzar un abaratamiento del crédito, interrumpiendo el periodo de moderación dialéctica que había imperado desde el relevo en la cúpula del banco central.
Las referencias sobre el coste de la vida en Estados Unidos reflejan un comportamiento dispar en sus distintas metodologías de cálculo. El Índice de Precios de Consumo (IPC) correspondiente al mes de julio situó su tasa interanual en el 3,4%, lo que supuso una contención de una décima respecto al 3,5% registrado en el ejercicio de junio. En contraste, el índice de gastos de consumo personal (PCE), el indicador predilecto que examina la Reserva Federal para monitorizar la evolución real de la inflación, permaneció invariable en el 3,7% durante julio, calcando la cifra detectada en el mes precedente. Esta persistencia en el PCE sustenta la cautela del organismo regulador frente a los mandatos de flexibilización crediticia emitidos desde la Casa Blanca.
El margen legal de la Reserva Federal y las atribuciones comerciales
El diseño institucional de la Reserva Federal consagra la independencia de sus gobernadores frente a las directrices del poder político, estructurando mandatos escalonados para evitar que los ciclos electorales o los programas gubernamentales determinen las decisiones sobre el precio del dinero. Mientras que la potestad en materia de política monetaria recae de forma exclusiva en el Comité Federal de Mercado Abierto, la Constitución de Estados Unidos otorga al Congreso la facultad originaria de regular el comercio exterior, si bien sucesivas delegaciones legislativas han transferido al presidente amplias competencias para aplicar gravámenes por motivos de seguridad nacional o balanza de pagos. La advertencia de Trump de suprimir el intercambio bilateral con socios deficitarios choca con los procedimientos ordinarios de arbitraje mercantil y plantea un nuevo frente en la delimitación de competencias entre el poder ejecutivo federal y las agencias reguladoras autónomas.
A escala financiera internacional, la fijación de los tipos por parte de la Fed rige el coste de financiación de la deuda global en dólares y actúa como referencia inmediata para el resto de entidades emisoras. Una reducción artificial de las tasas en un entorno con un PCE anclado en el 3,7% y con presiones sobre los suministros debido al conflicto en Irán conllevaría el riesgo de reactivar la espiral alcista en los bienes de consumo, motivo por el cual los técnicos del FOMC han supeditado cualquier giro a la confirmación de una tendencia descendente y sostenida en los precios. El llamamiento del mandatario estadounidense eleva la tensión institucional previa al cónclave de septiembre, en el que el banco central deberá elegir entre ratificar su autonomía técnica o plegarse a las consignas de la presidencia.
Fuente: The Objective







